En 2001, durante los últimos meses de estudio en Westminster Adult Education College, la artista londinense Anna Chrysopoulo descubrió el vidrio y quedó cautivada por él. Entonces decidió complementar sus estudios del material mientras trabajaba con la artista Angela Thwaites. Más tarde Anna se convirtió en una experta tutora especializada en vidrio antes de ser aceptada en el prestigioso Royal College of Art de donde se graduó en 2017 con un proyecto de Cerámica y Vidrio.

Tratar con lo personal es una gran fuente de inspiración para Anna; un equilibrio entre triangular la relación de experiencias y los artefactos de su propia creación. Su trabajo se centra en el tema de las relaciones; la relación que tiene consigo misma, con los demás y el entorno que la rodea. Expresa sus experiencias personales y refleja cómo las relaciones pueden influir en las emociones y el estado de ánimo.

Al explorar este tema, sus conceptos se traducen a través de una conversación; una relación en la fusión del vidrio con los metales. La fusión armoniosa de estos materiales es excepcionalmente difícil de lograr ya que el vidrio y el metal a menudo no son compatibles y el choque térmico que implica la unión de ambos materiales es sumamente sensible y complejo de controlar.

El conocimiento técnico y la comprensión de la compatibilidad obtenida a través de una amplia experimentación en la combinación de estos materiales es una parte esencial de su proceso de creación: Anna trabaja dentro de parámetros controlados y no controlados, empujando estos materiales a sus límites.

”Un rostro apunta hacia ambos lados; en esencia, mientras que uno de los lados mira hacia afuera, el otro mira hacia adentro, a otro continente o paisaje que es invisible para otro. El vidrio como material me permite traducir y aclarar estados emocionales y subjetivos ” dice Anna Chrysopoulo.