Por muchos años los alrededores de Puerto Escondido, en la costa mexicana de Oaxaca, fueron poblados con segundas viviendas de gran tamaño, desescaladas frente a un paraje idílico y natural. Por este motivo, la arquitecta Aranza de Ariño proyectó un refugio de hormigón a la vista pensado para vivir con poco y disfrutar de mucho que se ofrece afuera. La ”Casa Tiny” es una casa de vacaciones que se emplaza en una zona de densa vegetación y ofrece a sus habitantes esporádicos un sólo dormitorio, un retiro romántico compacto para dos.

En el interior de doble altura, el techo, el pavimento, las escaleras y los muebles están construidos con hormigón, que aparece en todas partes de la casa, dándole un aspecto robusto y pétreo. Dos terrazas de hormigón se extienden desde el núcleo, una que abarca la piscina y la segunda una extensión de la cocina.

La estructura fue inspirada por “Walden”, un libro escrito por Henry David Thoreau sobre vivir una vida simple en un entorno natural. La estructura minimalista cuenta con acentos de madera que le agregan una calidez rústica al interior. Rodeada de vegetación y arena, la ”casa pequeña”, es cómoda y sencilla, es la elección perfecta para una escapada relajante en medio de la naturaleza.

De un lado de la casa hay una gran persiana mallorquina de madera de parota que al estar abierta une la terraza con el espacio interior convirtiendo todo en un solo elemento. Del otro lado otra terraza con una piscina, también de concreto.

Al interior de la casa hay tres espacios: un espacio para dormir sobre un entrepiso, un baño baño y un espacio central que contiene la cocina que es a la vez la mesa que se proyecta más allá de los límites del interior.

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