El estudio español, Arquitectura-G ha reformado 700 metros cuadrados de un antiguo taller de costura para transformarlas en el soporte de un apartamento de soltero. El espacio original, único y diáfano, tenía aproximadamente 10×70 metros. El encargo consistió en transformar el taller en una vivienda para una sola persona. Además de los requisitos habituales de una vivienda, el programa de necesidades contempló una zona de estudio y un taller de creación artística.

”Se ha tratado no tanto de crear un espacio doméstico, sino de domesticarlo, como a un animal salvaje que ha aprendido a vivir contigo pero que nunca dejará de serlo. Disfrutarás de su presencia y su belleza, pero su instinto te recordará de vez en cuando lo que en realidad es.” dice Arquitectura-G.

planta general

La intervención tuvo dos objetivos principales. El primero fue establecer espacios de escala humana dentro de la escala semi-industrial de la nave original. El segundo,y como contrapunto, fue resguardar la percepción de estar en un único espacio de carácter singular. Como consecuencia de estos objetivos, se descartó la compartimentación del espacio diáfano mediante tabiques, evitando cerrar una zona para vivienda destinando el resto a estudio y taller.

Como respuesta a lo anterior, el proyecto plantea una serie de divisorias de diversa naturaleza, que articulan el espacio en función de las necesidades del programa sin utilizar puertas. Estos objetos independientes -tabiques que forman ángulos rectos, un sofá/grada- nunca entran en contacto con las paredes perimetrales o el techo, preservando la continuidad visual del espacio diáfano original.

Como complemento, se ha manipulado el perímetro de la nave en las zonas en contacto con el exterior, desplazando la línea de carpinterías hacia el interior. De esta manera se crean dos grandes elementos separadores que instalan el aire, la luz y la vegetación exterior en el interior. Estos elementos son la terraza triangular y el pequeño jardín.