Hormigón visto y maderas nativas son los materiales responsables de arquitecturizar la horizontalidad de este campo de golf ubicado en una región argentina conocida como ”La Pampa” que presenta vastas y fértiles planicies. La obra de 3.850 metros cuadrados y 180 metros de largo fue proyectada por los fundadores de Estudio Ramos, Juan Ignacio e Ignacio Ramos, luego de recibir el encargo del jugador profesional de Polo, Ignacio Figueras.

El conjunto, que atiende a una población de 44 caballos, está compuesto por dos largos volúmenes y muros libres que al articularse, crean espacios y situaciones diversas que se fugan hacia los campos de césped o estanques de agua.

La planta baja alberga un programa social que mira hacia el campo de Polo y un área de instalaciones de trabajo y habitaciones del personal ubicada al fondo de la propiedad. Los volúmenes con vista al campo de Polo están parcialmente escondidos detrás de extensos muros y desniveles del terreno, que no solo dan privacidad a los establos, sino que también reducen ligeramente el impacto del volumen en el paisaje, quedando sólo el centro del edificio a la vista, lugar donde se ubica un gran espejo de agua, terrazas exteriores y el monturero principal.

El agua, símbolo universal de vida, se utiliza para conectar espacios y crear una atmósfera serena. Una conexión muy especial e íntima se forja entre los caballos y las personas que los entrenan y tienen a cargo su cuidado. El objetivo del proyecto ha sido el de diseñar las caballerizas como el espacio que contiene y nutre esta relación.

El paisajismo incluyó la plantación de pastos silvestres y nativos sobre las cubiertas que crean un atractivo contrapunto con la perfección del césped del campo de Polo. Las lomadas funcionan como acceso al techo, y también como gradas naturales para observar los partidos de polo.

planta baja, modelo a escala