Además de destacar la importancia de la luz natural con una réplica escala 1:1 del lucernario de la Sala Beckett, el estudio catalán Flores & Prats Arquitectes se ha hecho parte de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2018 -Freespace- con el diseño de ”La Capilla de la mañana”. Se trata de un espacio para la oración y la reflexión que forma parte del Pabellón del Vaticano ubicado en un extremo de la isla de San Giorgio Maggiore, en donde otros nueve arquitectos de renombre internacional han sido invitados por el crítico e historiador Francesco Dal Co a imaginar espacios de fe.

La “Capilla de la mañana” ha tomando su nombre de su ubicación, está construida en la parte oriental de la isla, donde la capilla capta los primeros rayos del día a través de un agujero circular en las paredes, estableciendo un lugar tranquilo, una invitación a sentarse solo o en grupo.

Emplazamiento del Pabellón del Vaticano en la isla de San Giorgio Maggiore, Venecia

”Estar en una isla y luego dentro de un jardín, propone un estado de ánimo en el que la mente puede derivar hacia un lugar pacífico de reflexión. El jardín en San Giorgio tiene una estructura de caminos en abanico, comenzando desde el claustro de Palladio hacia la Laguna. La Capilla de la Mañana está ubicada al lado de uno de estos largos senderos, justo antes de que este paseo se encuentre con el agua.”, dijo Flores & Prats en un comunicado.

La capilla se presenta como un muro paralelo al camino. Este muro tiene una puerta, que ofrece la opción de apartarse del sendero y adentrarse en el bosque, abandonando el destino conocido en favor de lo desconocido, a riesgo de desorientarse. La capilla se convierte en una puerta al bosque, hacia esa entidad más grande a la que pertenece: una cúpula natural formada por las ramas de los árboles. La condición fragmentaria de la capilla se complementa así con el bosque de pinos, y toma prestadas sus cualidades naturales de los árboles: el olor, el aire fresco, los sonidos y la luz. Ambos elementos, lo construido y lo vegetal, forman un espacio natural que abraza al visitante y crea un lugar para quedarse. Es un cambio de ritmo, un cambio de respiración.

La capilla está pensada como una excavación en una pared, una cámara en su espesor abierto a un lado, que contiene niveles y luz, un lugar para sentarse protegido del sol y la lluvia. Es una construcción compacta con una superficie continua, favoreciendo su aspecto sólido y primitivo. Esta condición antigua de su forma y acabado la convierte en algo intermedio entre un fragmento olvidado de una construcción anterior y una capilla abierta desde el principio. Se mueve entre los recuerdos de las ruinas de Villa Adriana y las capillas abiertas de América Latina.

En la capilla, el visitante se enfrenta al mismo fin al que conducía el paseo lineal. La diferencia es que La Capilla de la Mañana construye otra perspectiva y un lugar de encuentro. Su condición abierta da la bienvenida a todo tipo de visitantes de este lado de Venecia, no imponiendo una posición de encuentro precisa, sino permitiendo una variación de encuentros. Sentado en este lugar hay un doble foco de atención: uno hacia el borde de la isla y la Laguna; el otro en el carácter casual de las personas que se reúnen alrededor, todas llegadas allí debido al magnetismo de la Bienal de Venecia, compartiendo una curiosidad común, una coincidencia para celebrar.

Sobre la participación del Vaticano, por primera vez, en la Bienal de Arquitectura de Venecia, el Papa Francisco dijo en un comunicado: “Debemos ser lo suficientemente valientes para descubrir nuevos signos y nuevos símbolos, carne nueva para encarnar y comunicar la palabra, y diferentes formas de belleza que se valoran en diferentes entornos culturales, incluidos los modos no convencionales de belleza que pueden significar poco para los evangelizadores, pero resultan especialmente atractivo para los demás “. (leer el comunicado acá)