Desde sus orígenes, la arquitectura ha sido un intento del hombre por domesticar la naturaleza para hacerse de un un espacio habitable en medio de lo indómito. Este cometido acompaña también a la arquitectura contemporánea y la arquitecta española Marià Castelló Martínez lo ha sabido resolver de manera magistral con la casa ”Bosc d’en Pep Ferrer” ubicada en la isla mediterránea de Formentera.

El proyecto toma una sección transversal de la misma tierra en la que se instala, exponiendo la roca desnuda y permitiendo una perspectiva poco usual de su belleza natural. Esto lleva al uso de madera de pino y abeto en su color natural, un tono cálido que coincide con la arena y las rocas de la playa de Migjorn, en la costa sur de la isla de Formentera.

El proyecto se gesta en la dualidad entre lo telúrico y lo tectónico. Lo pesado y lo ligero. Tierra y aire. Lo artesanal y lo tecnológico. Esfuerzo a compresión y resistencia a la tracción. La roca, que aflora superficialmente en el lugar elegido, se ha esculpido como si de una escultura se tratase, ofreciendo un vacío que recuerda a las canteras de piedra de ”marès”. Un espacio materializado con una sola piedra. Monolítico. Megalítico. Estereotómico.

El programa de la vivienda se reparte en tres módulos ligeros construidos en seco y el vacío generado por substracción de materia en la planta inferior. Esta disposición longitudinal da lugar a sucesiones de vacío-lleno, patios, pasarelas de conexión, visiones transversales y al descubrimiento por sorpresa de un espacio esculpido por el tiempo: una cueva natural en el patio de acceso principal, que durante las obras se integró al conjunto.

La estructura es fácil de entender y se manifiesta en tres estratos con niveles de precisión ascendentes: en la planta inferior se hace evidente la inexistencia de muros de contención añadidos al sustrato rocoso, así como la aparición de una pequeña estructura de hormigón que regulariza el nivel superior de dicha planta y constituye la plataforma de apoyo de la planta baja. En la planta superior, como si de una maqueta a escala real se tratase, el montaje biapoyado de la estructura se hace evidente desde el interior, donde se ha dejado vista en la mayor parte de los casos, convergiendo en un solo elemento (paneles de madera contra-laminada) varias funciones: estructura, cerramiento y acabado.

Cada detalle de la casa, desde las puertas hasta las escaleras, está hecho a medida, dando a la casa una refrescante originalidad. El diseño va más allá de la estética y proporciona sistemas bioclimáticos pasivos de eficacia probada en este clima, así como la autosuficiencia del agua gracias a una cisterna de gran volumen que reutiliza el agua de lluvia.

Bajo criterios de bioconstrucción han primado los materiales de origen natural: roca esculpida, grava de machaqueo de la propia excavación, piedra caliza capri, madera de pino y de abeto, paneles de algodón reciclado, mármol blanco macael, pintura al silicato de alta permeabilidad, etc. Esto ha revertido en unos cerramientos higroscópicos y permeables al vapor del agua, que permiten un ambiente interior más agradable y sano, a la vez que necesita de menos aportes energéticos para un correcto funcionamiento.

planta baja

planta alta

sección transversal en perspectiva

+INFO

Bosc d’en Pep Ferrer
Arquitectura: Marià Castelló Martínez
Ubicación: Playa de Migjorn, Formentera, España
Arquitecto técnico: Agustí Yern Ribas
Estructura: Miguel Rodríguez + Ferran Juan Nicolau
Instalaciones: Javier Colomar
Colaboradores: Marga Ferrer, Natàlia Castellà, Lorena Ruzafa, Elena Vinyarskaya
Superficie: 315 m2
Año: 2017
Fotografías: Marià Castelló Martínez