¿Cómo relacionar los diferentes ámbitos de la vida cotidiana en una sola superficie extendida o cómo hacer, para que en ella, las circulaciones no parezcan interminables? Fueron algunos de los desafíos que enfrentó el estudio del arquitecto argentino, Roberto Benito con el proyecto de la Casa GC, una vivienda unifamiliar ubicada en la ciudad argentina de San Francisco cuyo programa se distribuye en una única planta de 1.160 metros cuadrados.

La primera decisión para resolver el encargo con éxito fue dividir el programa en tres bloques bien diferenciados e independientes entre sí. Uno corresponde a la vivienda propiamente dicha, perpendicular a la línea municipal y orientada oeste/este, con su cara principal abriéndose al norte; los otros dos paralelos a la calle, uno un garaje para autos de colección y el otro el quincho.

planta general

Hacia el exterior, los bloques son usados como cerramiento macizo y negando la orientación oeste. En el interior los tres volúmenes están unidos por una losa en voladizo, permitiendo una circulación protegida al aire libre. El volado no desdibuja su autonomía volumétrica pero le da unidad al conjunto. En el bloque de la vivienda se utilizó el recurso de penetrar y perforar la masa con áreas verdes que ayudan a organizar los espacios, a la vez que aportan calidad ambiental a medida que se la recorre.

Los materiales fueron cuidadosamente pensados para aportar calidad expresiva a las grandes superficies a cubrir y también para cumplir con la condición de bajo mantenimiento. Se usaron hormigón visto blanco con encofrados lisos en las losas y texturados en los muros verticales. Revestimiento de chapas de cobre envejecido en paneles verticales, pórfido patagónico en los solados exteriores, aberturas de aluminio anodizado negro y doble vidriado hermético.

En el interior se destaca un revestimiento de mármol sin lustrar en placas de gran tamaño, especialmente elegido en un aserradero de San Luis, que comienza en el hall de ingreso y acompaña toda la circulación lineal. Casi todos los pisos son de madera tecnológica de roble de Eslavonia y porcelanato en los locales de servicio. También interviene el hormigón visto en dos grandes tabiques que organizan el área pública de la casa.

Pese a su magnitud, la Casa GC se expresa con sutileza y respeto para no alterar el perfil característico de un barrio residencial suburbano.