La arquitectura vernácula en Tanzania está desapareciendo rápidamente debido a las influencias modernas. Hace años la etnia de los Maasai se vio forzada a vivir sedentariamente después de vivir como nómadas durante muchas generaciones. La construcción está cambiando y la búsqueda de técnicas más sostenibles es esencial. Las casas tradicionales construidas con palos de madera y barro se están sustituyendo por construcciones de ladrillos cocidos, ya que éstos son más duraderos y más fáciles de mantener.

planta general

Estas son las condiciones que empujaron a la arquitecta y antropóloga Freya Candel de C-re-a.i.d a gestionar la construcción del Centro de Mujeres en una Aldea Maasai en Arusha, Tanzania. El proyecto se ha ejecutado en asociación con Femme International, una organización que proporciona a las mujeres y niñas en las comunidades en desarrollo, educación esencial a través de talleres sobre anatomía femenina, salud reproductiva, higiene esencial y menstruación.

”El objetivo de este proyecto es lograr un impacto social y mejorar la vida de la comunidad, especialmente de las mujeres. De hecho, en este pueblo, nos dimos cuenta de que las mujeres estaban formando varios grupos, trabajando en micro-economías, pero sin un lugar adecuado donde reunirse y organizar sus negocios. Por lo tanto, una infraestructura pequeña como el Centro de Mujeres les daría la posibilidad de reunirse y aumentar sus ingresos.” cuenta Freya Candel.

Esta pequeña infraestructura de ladrillos de arcilla cocida y madera incluye una pequeña oficina administrativa; una pequeña tienda para distribuir los kit de autocuidado,”kits Femme”; Y un espacio abierto cubierto al aire libre donde celebrar las reuniones y procesos de enseñanza.

Para la construcción del Centro, se han tenido en cuenta varias cosas que han afectado al diseño final: El uso de materiales locales tanto como sea posible ha sido esencial para el desarrollo del proyecto ya que, debido al bajo presupuesto, el transporte de materiales desde la ciudad no era conveniente. Es por eso que se construyó con una combinación de piedras y ladrillos. El uso de ladrillos para hornos, que se hacen en el pueblo, promueve una economía local a través de un material local exhibiendo sus posibilidades para que el edificio pueda ser un ejemplo para que la comunidad entienda que hay otras formas de usarlo.

”Nos dimos cuenta de que los ladrillos para hornos producen muchos daños ambientales, incluyendo la deforestación ilegal debido a las grandes cantidades de madera requerida para cocer los ladrillos. Por esta razón, el Centro de Mujeres también es parte de un plan maestro que incluye la siembra de árboles adaptados al clima, así como la sensibilización sobre la importancia de hacerlo.” agregó Freya Candel.

La simplicidad del diseño es una característica importante para los habitantes del pueblo, ya que les permite replicar ciertos aspectos de la misma en sus propios hogares con pocos recursos y materiales, como los bancos de piedra que rodean el espacio para reuniones o la caja fuerte y un ingenioso escaparate.

axonométrica explotada

El edificio se completó con un presupuesto de 2100 euros, incluyendo logística, mano de obra y materiales. Fue construido en 17 días de trabajo por un grupo de 5 personas, de las cuales una era supervisor de construcción, dos eran albañiles y dos eran estudiantes de arquitectura.

”El objetivo de este proyecto es entusiasmar la aportación de los estudiantes de arquitectura y facultades relacionadas. Los estudiantes pueden dedicar su verano a ser entrenados como arquitectos y ayudar a construir comunidades y facultades relacionadas pueden crear programas de cooperación internacional. Esto permite a los estudiantes desarrollar sus habilidades.” concluyó Freya Candel.