En la fraguesia portuguesa de Alvalade, Lisboa, Mörschel Arquitectos ha completado el Centro Deportivo Pabellón João Rocha. La nueva infraestructura deportiva está destinada a construir, junto al estadio Alvalade XXI, un campo de modalidades multideportivas con capacidad para realizar competencias y eventos internacionales, con un área comercial y un Museo de Historia del Deporte. El concepto principal del proyecto es ofrecer instalaciones para competencias más efectivas, y al mismo tiempo, respetar las condiciones restrictivas impuestas por el Plan detallado de Alvalade XXI.

La morfología del Centro Deportivo se caracteriza principalmente por lineas simples y un tratamiento minimalista de la envolvente exterior. Genéricamente, el edificio se puede describir como dos volúmenes superpuestos, una base de vidrio y hormigón y un volumen superior con la estructura para sostener la azotea.

”Conceptualmente, el edificio invierte la lógica constructiva clásica, con un volumen de hormigón sobre una caja de vidrio. Esta opción le da al edificio una ligereza particular, de gran elegancia. El resultado final es un volumen bien equilibrado en sus proporciones y la relación con el entorno.”  dijo Andreas Mörschel, de Mörschel Arquitectos.

Morfológicamente, el pabellón se caracteriza por líneas claras y una volumetría pura, encuadradas en el plano de detalle. Dos volúmenes superpuestos ganan ligereza gracias a la utilización del metal ya un ingenioso sistema de iluminación. La “piel” del edificio, de metal quinado y perforado, funciona como caja de luz. Un sistema de iluminación inteligente integrado en la fachada permite su retroiluminación, destacando el edificio, que se ilumina exteriormente reflejando las emociones y el espectáculo vividos en el interior. Esta característica, en contraste con la solidez y opacidad del hormigón, dota el conjunto de un inesperado efecto de gran dinamismo.

Un programa complejo, que abarca múltiples usos – deportivos, performativos, museológicos y comerciales – y las condicionantes del Plan de Detalle Alvalade XXI constituyeron los principales desafíos del proyecto. La solución propuesta por Mörschel Arquitectos ha sido encontrar un equilibrio entre las múltiples vertientes del programa, optando por privilegiar los espacios públicos.

El pabellón, con una capacidad superior a 3000 asientos, está preparado para acoger cinco modalidades: futsal, baloncesto, voleibol, balonman y hockey. La entrada al Museo se realiza a través de la Tienda Verde, que tiene acceso directo desde el exterior y comunica visualmente con el campo de entrenamientos para las capas jóvenes. Todo el entorno del pabellón, con tres campos de juego exteriores y camarines propios, está abierta al público con el objetivo de fomentar la práctica deportiva y la formación de jóvenes deportistas.

El hecho de que todas las paredes interiores que rodean la arena del pabellón están revestidas de ladrillo klinker nero permite mejoras significativas en el comportamiento acústico de la sala, enfatizando el efecto escénico. El campo de juego se asemeja, así, a una gigante caja negra, donde, al igual que sucede en el teatro, todas las miradas se dirigen hacia el escenario, en este caso el campo de juego. El resultado es una verdadera sala de espectáculos.