Los arquitectos italianos radicados en España, Matteo Colombo y Andrea Serboli, han completado ”Sinèrgics”, el primer espacio de coworking municipal formado por profesionales comprometidos con la comunidad de Baró de Viver, un barrio de Barcelona y ámbito de influencia del proyecto. El proyecto nació como una iniciativa del Distrito de Sant Andreu y del Ayuntamiento de Barcelona para reactivar el barrio de Baró de Viver, caracterizado por un alto índice de desempleo y escasa actividad económica.

La misión es revivir la comunidad de Baró de Viver atrayendo a profesionales al espacio de trabajo, generando la oportunidad de desarrollar y crear nuevos proyectos que puedan tener un valor social para el área. El espacio se convierte en un punto de conexión en el barrio entre el talento profesional que habita el espacio de coworking y las iniciativas sociales y empresariales del distrito.

El proyecto encargado por CREC, una de las empresas líderes en coworking en Barcelona, a los fundadores de CaSA Colombo and Serboli Architecture tuvo que traducir en espacios el objetivo loable de la iniciativa, transformando cinco espacios nunca utilizados, descuidados y vacíos ubicados en la planta baja de unos bloques de viviendas sociales, construidos en ladrillo, en espacios de trabajo atractivos y vibrantes donde las pequeñas empresas deseen establecer sus oficinas.

El presupuesto era apretado, el proyecto debía aprovechar al máximo los espacios, dar visibilidad al coworking hacia el espacio público, comunicar la apertura, manteniendo la seguridad de su contenido en un área con problemas de seguridad.

Se incluyeron ventanas de piso al techo para dar máxima visibilidad desde la calle, maximizar la luz y las vistas hacia un pequeño jardín frente a los espacios. Cuando esta cerrado, las ventanas son protegidas por protecciones de malla metálica pintadas de blanco.

A cada espacio se le dio un color distintivo y puede acoger a varios profesionales. Dos de los cinco espacios se unificaron en uno más grande, central que incorpora la zona común de cocina.
El tema de malla blanca de las protecciones exteriores, reaparece en el interior del espacio común que cuenta con un entrepiso de red accesible a través de una escalera de metal perforado. Se trata de una hamaca gigante que funciona como una zona de relajo para los compañeros de trabajo.

Los cinco colores que caracterizan a cada área fueron pintados directamente en las paredes de ladrillo existentes y en los volúmenes de los baños, como medio para contener los costos, conservando la naturaleza de los espacios y jugando con texturas ásperas.

La parte superior está pintada de blanco para reflejar la luz procedente de las grandes ventanas alrededor de las oficinas. Esto visualmente crea un horizonte y permite el uso del color sin ser excesivo.

Un círculo de colores brillantes cuelga en cada espacio, simbolizando la identidad de cada área. Este círculo lleva una línea indirecta de LEDS que refleja sobre las paredes blancas y los techos para la iluminación general y actúa, además, como amortiguador del ruido. Los pilares de hormigón se dejaron sin pintar y ásperos, soportando gráficas y marcas de las empresas que separan.

En la actualidad el espacio alberga decenas de actividades y pequeñas empresas, abarcando diferentes campos: consultoría ambiental, robótica, moda, constructores comunitarios, escritores, diseñadores, floristas, artistas, diseñadores web, educativos, etc.

Matteo Colombo y Andrea Serboli haciendo uso del coworking