En el área rural de West Midlands, Inglaterra, los arquitectos locales David Connor y Kate Darby han finalizado el proceso de rehabilitación de una cabaña del siglo XVIII mediante una operación que hace que el interior parezca un museo de sitio. Esto porque lejos de demoler, o incluso reparar, la arquitectura original en estado de ruina, los arquitectos optaron por preservarla y contenerla en dentro de una nueva envolvente de metal corrugado negro instalada sobre una estructura metálica. Esta estrategia resulta en que la mayoría de los recintos del ”Croft Lodge Studio” presentan dos muros, dos ventanas o dos cielos en versión ”nuevo” y ”antiguo”.

La nueva estructura se extiende para abarcar un pequeño establo que habría estado en un extremo de la cabaña, que ahora alberga un estudio para la pareja misma pareja de arquitectos y dueños de la propiedad. En un costado de la casa se ha instalado una chiflonera revestida del mismo material ondulado que el resto del edificio.

 

“La estrategia no era renovar o reparar el edificio enumerado de 300 años de antigüedad, sino preservarlo a la perfección”, explicaron Connor y Darby. “Esto incluiría las maderas podridas, la hiedra muerta, los nidos de pájaros viejos, las telarañas y el polvo existente”.

La planta baja se ha convertido en un estudio de doble altura y en la parte trasera, en un hall de acceso se extiende como parte del comedor que se une a la cocina y un salón, mientras que un dormitorio y un baño se encuentran en lo alto. El diseño está pensado en permitir una ampliación a una casa con tres dormitorios y dos baños. En la cocina, se despliegan carpinterías metálicas y formas simples para ofrecer un contraste con el techo de madera curvada, y las paredes desnudas de tablones y bloques.

Las paredes lisas, blancas y enlucidas del nuevo interior proporcionan un telón de fondo neutro que permite que las maderas envejecidas ocupen el centro del escenario. Del mismo modo, el trabajo de la escalera metálica sin costura ofrece una relación continua que une el piso inferior y el superior, y forma una balaustrada en el dormitorio.

Las ventanas de triple cristal ayudan a mantener el edificio bien aislado y hermético, y los espacios son temperados por un par de estufas a leña. Los ocupantes forrajean en el bosque adyacente para encontrar combustible para estos.

En la cubierta, paneles solares se orientan al sur para suministrar electricidad, mientras que en el entramado que la sostiene soporta 100 metros de tuberías llenas de glicol, un fluido de transferencia de calor que se utiliza para calentar agua durante el verano.

axonométrica explotada