Rodrigo Alonso hoy es un referente del diseño chileno, dueño, junto a Roberto Rasse, de la oficina de diseño Rasse Alonso. Académico y tallerista de destacadas universidades nacionales e internacionales. Fue uno de los primeros en desarrollar productos diseñados, producidos y vendidos en Chile y sus diseños actualmente se venden en más de 60 países.

”Hoy se habla de innovar de verdad y consideran que con ponerle una quinta pata a una silla ya están innovando. La innovación profunda para mi tiene que ver con hacer que la curva llegue a su punto de inflexión, innovar es poner en jaque mate al sistema”.

Diseñador gráfico de profesión y diseñador industrial por ”deformación”, es como el mismo Rodrigo Alonso define el oficio al que ha dedicado gran parte de su vida. Desde pequeño tuvo claro que lo de él era crear. Sus juguetes favoritos eran los que fabricaba con ideas que sacaba de la televisión y no le importaba pasar largas horas construyendo naves especiales o fuertes, porque el proceso le entretenía tanto como el final. Lo que hacia prácticamente era dibujar un plano, el que luego transformaba en un objeto volumétrico. Siguiendo su amor por los volúmenes, las estructuras y los espacios intentó estudiar arquitectura, pero por cosas del destino no pudo.

”Yo quería estudiar arquitectura y tres días antes de dar la Prueba de Aptitud Académica me dio tifus y el doctor me dice: no te puedes levantar de tu cama, si lo haces te puede dar una perforación intestinal y te mueres. Así que al año siguiente estudié la otra carrera que tenía en carpeta: diseño gráfico.”

En el instituto es donde tendría los primeros acercamientos al diseño industrial, con una malla curricular que ponía mucho énfasis en los empaques, en los objetos, en los software, las técnicas, los términos. Aprendió que el diseño gráfico también podía estar presente en objetos volumétricos.

Pese a que trabajó en varias agencias de publicidad, siempre tuvo presente la idea de dedicarse a diseñar productos. Armó un modelo de negocio paralelo al trabajo de la agencia y todas las tardes después de la oficina o los fines de semana empezó a desarrollar otras cosas, algunos objetos como alfombras, tazas de café y algunos ”objetitos”, como el los llama, empleando las técnicas que había aprendido hasta ese momento. Trabajó con cerámicas, inyección de plástico, y con lanas, en el caso de las alfombras. Fue un periodo de mucho esfuerzo ”tuve que vender hasta el auto para poder llevar a cabo esos proyectos, pero quería que esas ideas vieran la luz.”

Selk’Bag®

Poco a poco comenzó a vender, primero entre los amigos, luego puso los productos en una tienda con la que posteriormente se asoció y cuando todo esto empezó a andar bien, renunció a la agencia de publicidad para dedicarse por completo a generar marcas de productos. El gran salto lo daría con su proyecto Selk’Bag®, su primer autoencargo, un novedoso saco de dormir con forma humana.

”Estaba en un proceso de observación, leyendo una revista donde había un lanzamiento de un nuevo saco de dormir de Louis Vuitton. Un saco que no tenía nada de especial, solo anagramas por toda la tela. Ese momento fue el punto de inflexión donde muchos procesos cambiaron en mi. Ahí me hago la pregunta: ¿Tiene sentido seguir haciendo cosas donde lo único que cambia es la importancia de una marca, sin aportar en nada? para mi la respuesta fue no, no tiene sentido”.

Luego de un largo análisis de los movimientos humanos, de las distancias necesarias, hizo la planimetría, lo transformó en un prototipo y lo presentó en una feria de diseño chilena que organizó la revista Ambientes. Ahí ganaría el premio que le permitiría exponer el saco de dormir en una feria de productos en Alemania. Y es allá donde este producto logra tener el éxito que lo motiva a dar el siguiente salto. Dejar la tienda y destinar todos sus esfuerzos para lo que más le gusta hacer: investigar para generar soluciones. Desarrollos que aporten bastante más que los diseños de ”objetitos” que se venden en una tienda.

De ahí en adelante no paró más. Desarrolló productos innovadores: Armo, una línea de zapatos armables y combinables; 100%, mobiliario hecho con plásticos de desecho de aparatos electrónicos, juguetes, bandejas de bebidas o asientos de estadios de fútbol.

Armo, línea de zapatos armables y combinables

Sistema de packaging para Armo

dis-up! : ¿Cómo es tu proceso creativo de diseño?
RA: Mi proceso de diseño no está ligado a estar sentado frente a mi computador. Estoy todo el día viendo, analizando, pensando si tengo una croquera cerca o una libreta, tomo notas o hago croquis respecto de lo que observé. Y el saco de dormir nace de la misma manera. Veo que este saco de dormir que para mi no aporta en nada más que ser un objeto muy caro, con una marca por todos lado. Es en ese momento cuando me pregunto: ¿duermo bien, duermo cómodo en un saco de dormir como ese? No, en la noche me tengo que sacar el saco, tapar con él y amanezco todo enrollado, de verdad duermo pésimo. Mi primer boceto fue como con un pijama, pero con las características de un saco de dormir.

dis-up! : Entendemos que Selk’Bag® se vende en el extranjero pero acá en Chile no ¿Por qué?
RA: Después de llevar el saco a Alemania y ganar todos los premios y recibir todos los halagos, volví a Chile y lo presenté con todos estos laureles a dos marcas. Primero fui a Doite y el dueño me dijo: ”no, este producto no se va a vender nunca y le pregunté por qué, porque por algo los sacos de dormir son como son, para qué la gente va a querer una cosa así distinta, si las cosas ya son como son, no necesitan cambios.” Ahí agarre el saco de dormir y me fui a Lippi, donde el gerente general de ese momento me dice: ”esto está fantástico, es lo que necesitamos como marca”. A los tres meses ya lo estábamos produciendo en Chile. Dos años después, los dueños de Lippi deciden sacarme de la fórmula, registran la marca a mis espaldas en Europa y me la roban. Yo los demandé, después de cinco años que duró el proceso y todo el costo que significó, les gané. No me pagaron ni un peso, pero recuperé el Selk’Bag®. Esa fue mi experiencia en Chile, uno cree que te van a apoyar…

Fuera del país hoy este producto es muy conocido, luego de sus apariciones en MTV, en una película de Hollywood, en un disco de David Bowie, en el show de Ellen DeGeneres, ha logrado gran valoración. Y todavía, en Chile es el país donde más cuesta que este producto se venda, porque las marcas además de ver que el producto está sumamente valorado en otra parte, quieren pruebas de que esto se va a vender con gran éxito acá. Y hoy en Chile de lo que más se habla es de innovar e innovar significa generar soluciones nuevas, no existentes, pero cuesta mucho sobretodo que la vieja escuela entienda la importancia de crear productos nuevos.

Pintxos, pinchos para el dedo

Pintxos, pinchos para el dedo

dis-up! : ¿Cómo llegas a desarrollar productos con muy bajo impacto ambiental?
RA:
A medida que empecé a desarrollar proyectos, empecé también a darme cuenta del impacto, lo bueno y lo malo. Si haces un empaque que sientes que se esta convirtiendo en basura, te preguntas, qué hago yo para no generar más basura, para no generar más plástico, que hago yo para… en fin. Mientras más te preguntas, más se meten en tu proceso diario creativo, de observación y de análisis. El caso del proyecto 100%: un mobiliario con material reciclado con la técnica rotomoldeo, partió con la pregunta ¿Cómo minimizo el plástico de grandes montañas de carcasas de computadores, celulares y lo transformo en algo moldeable?

dis-up! : ¿Qué opinas sobre el diseño en Chile?
RA: Yo creo que está pobre, creo que está ciego, está adornado por algunos faranduleros que hablan demasiado del resto, pero hacen poco. Por algunas personas que se han dedicado más a hablar, que ha construir. Pocos se dedican de verdad a investigar. Y con eso también apunto a las universidades; hay muy pocas que se encargan y se dedican a enseñar todas las áreas del diseño. Acá en mi empresa yo recibo alumnos en práctica y casi nadie sabe manejar software con los que después puedan llevar a cabo sus ideas, muy pocos dibujan, o sea, la mayoría solo sabe usar Google.

Conceptualizan muy mal, hablan muy mal, redactan mal, tienen muy poca capacidad de plasmar una idea en algo real. La información no es lo que te da la primera página de Google, no es eso. Por otro lado, van muy poco a empresas, se ensucian poco las manos, quieren que las cosas salgan ya, tienen muy poca tolerancia a la frustración, al fracaso. Eso para mi es culpa directa de la academia. Se ha dicho siempre que la vida después de la universidad te da un montón de cosas nuevas, es cierto, pero para eso creo que debiesen haber más procesos de prácticas, más inclusión en procesos reales y no en estupideces.

100%, mobiliario hecho con plásticos de desecho de aparatos electrónicos

desecho de aparatos electrónicos para 100%

dis-up! : Entonces los estudiantes no salen bien preparados?
RA: Hay muy pocas universidades que los preparan de manera global, completa. Entonces muchos de ellos salen perdidos. Insisto, yo hice clases en tres universidades y dos de ellas las dejé con gusto porque me he dado cuenta que los chicos, que puede ser de esta generación, están con una petulancia mayor que la capacidad y la necesidad de aprender para darse cuenta que después lo que viene es muy duro y los porrazos son más grandes. Y está bien que se los peguen, pero no creer de nuevo que lo que se viene enseñando es para salir y ser famosos y muchos de ellos quieren eso: salir y ser famosos y no va para allá.

dis-up! : En tus proyectos hablas de innovación profunda ¿A qué te refieres con eso?
RA:
Hoy se habla de innovar de verdad y consideran que con ponerle una quinta pata a una silla ya están innovando. La innovación profunda para mi tiene que ver con hacer que la curva llegue a su punto de inflexión, innovar es poner en jaque mate al sistema, es no quedarte con lo que te están diciendo, es ir a veces en contra de las reglas, es jugártela por algo que no existe. Cuando no existe, no tienes seguridad, tienes riesgo a equivocarte, tienes riesgo a que se rían en tu cara, tienes a veces muy pocas posibilidades de levantar fondos.

Innovación profunda tiene que ver con creer en que lo que estás haciendo está bien, pero no porque sea solo una experiencia, sino porque tienes también bases fuertes y un análisis importante de que hay nuevas maneras de hacer las cosas. Ahí es donde funcionan muy bien los trabajos en equipos, diferentes disciplinas. Un médico, un químico, un diseñador y un sociólogo pueden hacer un muy buen equipo, con una propuesta muy buena, y esa innovación es muy profunda.

El diseñador quiere hoy aparecer, ser el que sale en las revistas, el que firma su producto porque le enseñaron eso, y no quiere desaparecer en el trabajo de un equipo. Innovación profunda tiene que ver entonces con un desarrollo que genere cambios sustanciales, que mejore la calidad de vida de las personas, y eso sí se puede hacer, no es algo lejano, no es algo que se hace en Europa o Estados Unidos o en Japón, es algo que se puede hacer en Chile y cualquier país en vía de desarrollo. Sí, se puede mejorar la calidad de vida de las personas y el diseño lo permite.

Rodrigo Alonso por dis-up!