Un grupo de investigadores y alumnos del centro de formación europeo, ETH Zürich ha utilizado tecnología de impresión 3d para dar forma a un corazón artificial de silicona blanda que late como un órgano humano real. En colaboración con colegas del grupo de desarrollo de productos Zurich, los investigadores experimentaron con el corazón protésico que creen que podría proporcionar una forma más segura y cómoda de mantener el bombeo de sangre frente a otras alternativas de corazones artificiales.

Hay una gran necesidad de nuevos dispositivos en esta área de la medicina, ya que todos los días, alrededor de 3000 personas solo en los EE.UU. se suman a las listas de espera para un trasplante de corazón. Los científicos están continuamente buscando maneras de desarrollar soluciones innovadoras y mejorar las existentes, algo que incluye la búsqueda de más materiales biocompatibles para su uso, como las espumas maleables. Esto llevó a los científicos de ETH Zürich a crear el corazón artificial de silicona que está diseñado para imitar el órgano humano lo más real posible.

El nuevo corazón de silicona es aproximadamente del mismo tamaño que un corazón humano, pesa 390 g y se creó usando la impresión 3d, y una técnica de fundición a cera perdida. Al igual que el corazón real, tiene un ventrículo derecho y otro izquierdo, que están separados por una cámara que sirve como músculo. Cuando la cámara se infla y desinfla por aire presurizado, puede bombear el fluido a las cámaras.

En el test del prototipo, los investigadores utilizaron un fluido con viscosidad similar a la sangre humana y encontraron que, fundamentalmente, funcionaba de manera similar a un corazón humano. Hay una limitación muy seria, eso si y es que por ahora el material sólo puede soportar alrededor de 3000 latidos, lo que equivale a alrededor de 30 a 45 minutos de uso o de vida. Pese a esto,  el equipo dice que esta prueba de concepto muestra un camino de posibilidades para los corazones artificiales.

“Esto fue simplemente una prueba de factibilidad. Nuestro objetivo no era presentar un corazón listo para su uso, sino pensar en una nueva dirección para el desarrollo de los corazones artificiales “. dijo el estudiante de Doctorado en ETH Zürich, Nicholas Cohrs.