Este pequeño refugio ubicado en la comuna costera de Fermanville, al norte-oeste de Francia, no es para un morador cualquiera, es para un Vikingo contemporáneo. Bautizada como la Cabaña de Playa Vikinga, esta pequeña obra del estudio francés Freaks Architects despierta imaginarios de aventuras épicas y solitarias donde la supervivencia se facilita gracias a un cobijo que, lejos de la cueva primitiva, está equipado con lo necesario para disfrutar de estadías placenteras.

El proyecto está situado en la región de Cotentin, donde llegaron olas de vikingos durante el siglo IX. Así, el encargo para el estudio de arquitectos consistió en renovar una deteriorada cabaña para pescadores, sentada sobre una roca con vista al mar y construida en hormigón en los años 50. Sus dimensiones y relación son exactamente iguales que la cabaña de madera del naturalista Henry David Thoreau en Walden, 3 metros por 4, 12m2.

Debido a las estrictas normas de construcción de la costa francesa, el proyecto no pudo cambiar ni el tamaño ni la forma del volumen original, pero se realizaron importantes obras de mejoramiento para cambiar el techo y el aislamiento exterior usando un ligero revestimiento metálico galvanizado de color champaña. Esta operación permitió instalar dos grandes ventanas correderas que permiten abrir la casa hacia el horizonte.

La arquitectura interior es muy sencilla y minimalista y consiste en un núcleo de cerámicas blancas con juntas blancas en el que se acomodan los baños y la ducha acristalada. La cocina está abierta hacia la habitación principal, mientras que un medio entresuelo alberga una cama doble. La sala de estar recibe un sofá y una mesa para 8 personas mediante el uso de los brazos plegables de sillas “Soley” diseñadas por el arquitecto islandés Valdimar Hadarson.

En el exterior, una gran terraza al aire libre amplía el dominio de la arquitectura sobre la naturaleza en medio de un impresionante paisaje de granito rosa.