”En comparación con los conductores de autobuses o los médicos, tu interacción diaria con los daños físicos, la muerte o el dolor, es menor que si estás escribiendo el programa informático para una nueva aplicación”, dijo el director del MIT Media Lab, Joi Ito, en la presentación de un nuevo curso, ofrecido en conjunto por la Universidad de Harvard y el mismo Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), sobre ética y regulación de la inteligencia artificial. El curso ha surgido luego de los cientos de problemas éticos que han debido enfrentar las empresas de tecnología y supone la abolición del viejo paradigma instalado por los genios de Silicon Valley que llama a ”crear primero y luego pedir perdón”. Con esto la tecnología espera abrir un nuevo sistema de valores más cercano a la medicina que opera bajo la premisa fundamental de ”ante todo, no provocar daño”.

Otras Universidades, como la de Nueva York, Texas y Stanford se han sumado a la iniciativa de capacitar a la próxima generación de tecnólogos y legisladores para que consideren las consecuencias de las innovaciones y tecnologías disruptivas, tales como los vehículos autoconducidos o los robots humanoides, antes de que salgan al mercado. Al respecto, la becaria posdoctoral del Centro de Datos de la Universidad de Nueva York, Laura Norén señaló: ”Se puede corregir el software, pero no se puede corregir a una persona si tú dañas su reputación”.

Una razón para que las universidades impulsen la ética de la tecnología en este momento es la popularización de herramientas poderosas como el aprendizaje automático: algoritmos de computadora que pueden aprender tareas de modo automático tras analizar grandes cantidades de información. Debido a que esas herramientas básicamente podrían alterar la sociedad humana, las universidades se adelantan para ayudar a los estudiantes a entender las consecuencias potenciales según comentó Joi Ito:

”Debido a qué  empezamos a ver cosas, como los vehículos autónomos, que tienen la capacidad de salvar a la gente, pero al mismo tiempo de causar daños, creo que las personas se están sumando cada vez más para construir un sistema ético.”