Los arquitectos e ingenieros David Landínez y Mónica González Rey, de Landínez + Rey Arquitectos, han finalizado la casa IA, una vivienda ubicada en el entramado residencial de viviendas unifamiliares que se dispone en el actual límite entre Pozuelo de Alarcón y Aravaca, en Madrid, España.

El terreno, de 600 m2 con acceso desde las dos calles que, en paralelo, definen los lados este y oeste de la manzana en la que se sitúa. En este terreno, de forma irregular y de disposición ligeramente longitudinal, la edificación se dispone, compacta, bajo cumplimiento de una premisa y condicionante de partida: no interrumpir la continuidad del espacio libre exterior que se desarrolla de calle a calle, determinando así la orientación de la vivienda y su relación con el exterior.

La casa IA, sin posibilidad de horizonte, traza los límites de su espacio doméstico en las tapias que contienen su terreno, apenas 3 metros a norte y 11 a sur, en continuidad. Sin embargo, a este y a oeste, es la misma vivienda la que participa de dicho cerramiento perimetral, tanto en su acceso desde la calle como, a oeste, disponiendo una zona exterior cubierta. Alcanza en ambos casos esa delimitación desde su estructura portante de jácenas y muros de hormigón.

Así, vigas, muros y pavimentos de hormigón participan como envolventes contenedoras y umbral de unas fábricas de ladrillo cerámico manual, pero también, como su pauta y orden. Fábricas que albergan las estancias servidoras de la planta inferior. Son así umbral, pero también soporte y fundamento del volumen superior, que conformado mediante cerramientos de hormigón, esta vez blanco y prefabricado, contiene los dormitorios y el espacio de juegos y estudio.

Las fábricas inferiores alojan cerramientos correderos de acero en sus cámaras, ventiladas siempre. Por un lado los paños de ladrillo manual, según su aparejo tradicional para el medio pie y con mortero de cal, proyectándose siempre como lienzos confinadas entre el forjado y las jácenas estructurales de hormigón gris.

Por otro, los paños de ladrillo esmaltado en blanco, brillantes, se construyen, también hablando de profundidad y en este caso, configurando volúmenes direccionados según determina la geometría de posición de su ladrillo, en ausencia de aparejo: mostrando las sogas de su medio pie a norte y a sur y, otra vez con su no-aparejo, esta vez de tizones, a este y oeste. Fábricas armadas no confinadas que se liberan de la estructura portante. Dos formas de construir las fábricas. Siempre ladrillo y mortero. Dos maneras de conformarlas y de responder desde la estructura.

Y así, como caja alzada sobre dichos marcos envolventes de hormigón in-situ, ofrecidos en la vinculación de la casa con el exterior y el perímetro, se dispone, como prisma trabajado en blanco preciso, un contenedor de dormitorios en hormigón prefabricado completan paramentos de plementería de ladrillo. Blanco también. Dos formas de construir el color. Hormigón. Dos formas de moldearlo.

Se establece así una polarización de la vivienda en sus relaciones interior-exterior: transversales en su vínculo con el entorno y de continuidad longitudinal en sus circulaciones y relaciones visuales interiores: oponemos geometría a topología, construcción y escala a continuidad y tiempo.

El proyecto surge de esta manera como guión a un diálogo entre geometría y topología, entre escala y construcción, entre continuidad y lugar, entre el tiempo y la voluntad: dos formas de trabajar el ladrillo, dos formas de construir el blanco, y dos de moldear el hormigón, y ofrecerse para dar una respuesta única al proyecto.

La estructura, a veces contenedora y siempre portante, se ofrece y se muestra con la voluntad de pautar, jerarquizar y articular todo el diálogo constructivo y el discurso de las voluntades y la función. Casi determinando una línea de flotación y referencia que pauta los tiempos y el lugar pero no en una secuencia o guía lineal, si no desde la voluntad de generar un sistema capaz de abrigar posibilidades e intereses.

Casa IA fue recientemente nominada en los shortlisted de los 41st Brick Awards 2017, dentro de la categoría Worldwide. De esta nominación también participa La antigua iglesia de Vilanova de la Barca por AleaOlea architecture & landscape.