La Casa Maravilla de la arquitecta española Laura Ortín se propone responder a un ajuste racional de los límites urbanísticos resueltos con una pieza cuadrada de 12×12 metros en planta baja. La estructura portante de la casa ubicada en la localidad de Beniaján está dimensionada para aumentar una planta más en el futuro, por lo que se opta por una cubierta plana.

La casa se configura como una unidad en la que los espacios compartidos se desarrollan en una ”L” continua que conectan ambos lados del terreno favoreciendo vistas y ventilación cruzada. Los espacios libres del terreno son la diferencia entre el área irregular de esta y el cuadrado habitable. Esto permite tener patios en diferentes orientaciones, una solución ideal para usarlos según la época del año.

La casa se mira así misma en una espiral de usos y patios configurando un espacio íntimo y protegido de sucesos rítmicos. La fachada recuerda a los revestimientos cerámicos de los pueblos y la valla verde con aristas montañosas es memoria y reflejo del monte que se ubica frente pero que con la llegada de las edificaciones en altura, algún día no se podrá ver.

planta general