La arquitecta británica Lisa Shell se ha inspirado en las plataformas petrolíferas, los fuertes de Maunsell y en un ave de largas patas para diseñar la casa-estudio de la artista Marcus Taylor -bautizado como Redshank (pájaro archibebe)- a orillas de un humedal en la costa este de Inglaterra, que se vuelve inaccesible cuando sube la marea. Inicialmente Taylor había comprado una destartalada casa con entramado de madera de la década de 1920 que no aguantaba las inundaciones.

“Este entorno costero es extremo, pero también delicado y sensible: estas restricciones exigían innovación y experimentación. El clima cambiante, ciclos anuales, estacionales, mensuales y diarios, junto con las predicciones climáticas a largo plazo, tuvieron una influencia crucial en el diseño”. dijo Lisa Shell.

Tres patas de acero galvanizado terminadas en una pintura resinosa, que resistirá el aire salado, elevan la estructura de la casa estudio y permiten que el mar corra por debajo. Una escalera con muelles simétricos atraca al costado del refugio.

Las elevaciones están revestidas con tablas de roble sin tratar y paneles de corcho que forman una capa alrededor del marco de madera laminada y ofrecen protección contra los vientos salados. Las escaleras ascienden a una terraza cubierta desde la cual la entrada conduce a un pequeño salón que da acceso a un dormitorio y un baño.

Una puerta corredera separa el acceso de la sala de estar que cuenta con una cocina y estufa de leña. La orientación del edificio y la disposición interna están determinadas por la trayectoria del sol  y las vistas disponibles.

La elevación sur incorpora una ventana grande que mira hacia un banco de guijarros y el mar a la distancia, mientras que otras aberturas están cuidadosamente ubicadas para evitar mirar las propiedades vecinas, reforzando así la sensación de aislamiento del edificio.

El delicado ecosistema marino requirió un método de diseño y construcción que minimiza el impacto de la casa en el medio ambiente. Los paneles de madera contralaminada fueron prefabricados para reducir el tiempo de permanencia de construcción en el sitio y proporcionar un acabado natural que queda expuesto internamente.

“El período de construcción se limitó a los meses de verano para evitar el impacto en el medio ambiente cuyas cualidades dependen de las aves que invernan” explicó Lisa Shell.

Las láminas de corcho se aplican a todas las superficies del exterior del edificio, incluidos el techo y la parte inferior. La textura moteada del material hace eco del plumaje del archibebe rojo, así como de los tonos del paisaje circundante.

planta general