Durante siglos, los marcos de ventanas y los vidrios han permanecido inseparables. Si bien es casi imposible imaginar una ventana sin vidrio, como la mayoría de las relaciones, la suya no ha sido una relación exenta de desafíos que vale la pena resolver. El vidrio ha defendido el mundo de las ventanas por su increíble capacidad de bloquear completamente la humedad, resirtir los rayos UV y dejar pasar la luz. Sin embargo, como recurso no renovable, la sostenibilidad del material es a menudo cuestionada, especialmente desde una óptica de consumo a gran como es el caso de los grandes edificios.

En la medida que los ingenieros y diseñadores se proponen repensar la estética y las metodologías estructurales de los edificios, la madera se considera a menudo como la respuesta a la creación de ciudades más verdes, y en este momento el mundo está presenciando un notable punto de inflexión en el tiempo. Con edificios como los de Michael Green, la madera está siendo cada vez más aceptada como un material estructural adecuada, incluso, para erigir rascacielos. ¿Y si las ventanas fueran la próxima frontera arquitectónica de la madera?

Por increíble que parezca, los ingenieros de la Universidad de Maryland, College Park, han creado una madera clara que es más resistente y más duradera que la madera sin tratar. El producto es el resultado de un fascinante proceso de dos pasos.

El primer paso es hervir la madera con el fin de eliminar químicamente cualquier rastro de lignina -un polímero orgánico que se encuentra en las plantas vasculares. No sólo la lignina es responsable del color marrón y amarillento de la madera, sino que también es un “pegamento natural” y hace que el material sea rígido. Esta parte del proceso, que hace que la madera quede incolora, tarda 10 minutos en un pequeño trozo y hasta 24 horas para una tabla completa.

El segundo paso está dirigido a recuperar la fuerza de la madera mediante la inyección de una resina epóxica en sus venas. El agente de fortalecimiento es absorbido por las paredes de los canales, haciendo la madera increíblemente resistente. No extraño para el mundo de la arquitectura, la reina epóxica se utilizan comúnmente para reforzar materiales compuestos utilizados para los edificios. Esta parte final del proceso, que se hace para mantener las nano-fibras de celulosa, toma aproximadamente una hora.

Una vez seco, el resultado es una madera extremadamente resistente con una lista envidiable de atributos: Es más ligera que el concreto y el acero, más biodegradable que el plástico y capaz de soportar 10 veces más carga que la madera normal. Según el Dr. Liangbing Hu, del Departamento de Ciencia de Materiales e Ingeniero de la Universidad de Maryland, esta es la primera vez que los científicos han sido capaces de mantener simultáneamente la estructura de la madera, haciéndola transparente y haciéndola más fuerte. ¿Pero revolucionará los conceptos de diseño? Según Hu, la promesa es atrevida:

”La madera ya actúa como una caja de seguridad para el dióxido de carbono, secuestrando el exceso de CO2 del aire. Los compuestos de la madera transparente no sólo exhiben una alta neblina óptica de dispersión de luz, sino que también mantienen la luz bailando alrededor. Postulan que si se colocara la madera transparente frente a una celda solar, la cantidad de luz absorbida aumentaría y aumentaría también la eficiencia hasta en un 30 por ciento.”

Los científicos de la universidad de Maryland probaron el material poniendo un panel de madera transparente en el techo de una casa modelo. Encontraron que la madera tratada dejó al interior apenas un poco menos de luz y mucho menos calor que el vidrio. Para crear la ventana, la madera fue cortada contra el grano natural de modo que los canales ya existentes, que sacaron agua y nutrientes de las raíces de un árbol, se orientaron a lo largo de la dimensión más corta de la ventana. A medida que el ángulo del sol cambiaba a lo largo del día, los canales eran capaces de guiar la luz del sol a través del panel de una manera sorprendentemente uniforme.