Recientemente dis-up! conversó extensamente con el arquitecto chileno Mathias Klotz con el objeto de indagar en sus reflexiones y puntos de vista después de una camino profesional de más de 27 años que comenzaron apenas era estudiante en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Junto con Alejandro Aravena, ganador del pritzker de arquitectura 2016, Mathias Klotz (1965) es uno de los arquitectos chilenos más renombrados de la primera escena del S.XXI y sin duda la figura más influyente en la definición del carácter de la vivienda unifamiliar contemporánea desarrollada en Chile desde inicios de los 90 hasta nuestros días.

Su trabajo ha sido firmemente enraizado en la arquitectura moderna, donde ha desarrollado su propio lenguaje, temas y tipologías. Entre los mayores reconocimientos, ha obtenido el Premio Borromini de Arquitectura en 2001 en la categoría de arquitectos menores de 40 años, en el año 2010 el Green Good Design con la Biblioteca Central Universidad Diego Portales y con esta misma obra el año 2011 el Holcim Awards.

Casa Klotz, 1991, Tongoy, Chile (casa para su madre)

”Creo que no hay encargos buenos y encargos malos. Muchos arquitectos jóvenes cometen el error de pensar que más adelante va a llegar el encargo que realmente importa y que por ahora están haciendo algo sin importancia. Todos los encargos importan y si a uno le encargan la vitrina de una tienda y la hace bien, luego le encargarán la vitrina de otra tienda que cumpla con el mismo nivel y el mismo estándar. Lo importante es tener una identidad.”

Casa Raul, 2007, Laguna Aculeo, Chile. Foto por Roland Halbe

”Yo en un comienzo era de una soberbia increíble y pensaba que los clientes eran todos estúpidos y que yo era mucho más inteligente que ellos. Creía que todo este asunto se trataba de darles vuelta la mano o que no se dieran cuenta de lo que estaba haciendo.”

Casa Techos, 2004, Villa La Angostura, Argentina

”Me he dado cuenta de que si uno no es capaz de establecer empatía con el cliente, de entender que uno le esta haciendo el proyecto a él y para él, y no a uno y para uno que era lo que pensaba antes, por muy lindo que sea el proyecto y por mucho que el resto de la comunidad de arquitectos lo encuentre fantástico, esta absolutamente condenado a fracasar. Un proyecto que no se vive y no se disfruta por los usuarios no sirve para nada, es una porquería.”

Casa La Roca, 2004, José Ignacio, Uruguay. Foto por Roland Halbe

”Lo que me pasaba cuando era más joven era que estaba obsesionado con que había un único lugar donde llegar, entonces si me cambiaban algo realmente me echaban a perder la vida. La verdad es que no hay una única solución para un proyecto y los clientes si tienen la razón y es importante que si no les parece el camino que uno ha propuesto para llegar, buscar rutas alternativas.”

Casa Ponce, 2003, Buenos Aires, Argentina. Foto por Roland Halbe

”El problema a resolver está ahí, afuera. Los conocimientos técnicos y el espesor cultural los tiene cada uno. En esta situación, la aplicación de ellos sobre un problema exterior a uno mismo, se llama arquitectura. Así de simple, esta actitud la tuvo Mathias Klotz desde que era alumno de la escuela de arquitectura, con una mezcla de decisión y seguridad, cuestión que era considerada por algunos como arrogancia. Él lo ignoraba: estaba centrado en resolver algo. No pretender, resolver.” Montserrat Palmer Trias, Ediciones ARQ N°39.

Colegio Altamira, 2000, Santiago, Chile

Colegio Altamira, 2000, Santiago, Chile