”No hay razón por la que el trabajo tenga que ser menos cómodo que tu casa”. Esta afirmación fue el punto de partida para el diseño de las ”Oficinas Industrializadas” de Mauricio Morra Arquitectos. El volumen alberga las oficinas administrativas para una industria existente en el Parque de Actividades Económicas de la ciudad de Rafaela, Argentina.

El proyecto tiene una configuración tectónica, estructural y material que responde a sus principales cualidades: libertad de organizaciones y relación con el paisaje. Su flexibilidad interior se logra a través de una estructura independiente de perfiles metálicos a la vista, y complementada con divisiones interiores materializadas con el mismo equipamiento necesario para las oficinas, es decir, por módulos de madera apilables con acceso desde ambos lados. Esta configuración permite organizar diferentes usos, tamaños de oficinas, o distintas organizaciones de puestos de trabajo según necesidades cambiantes.

La vinculación con el entorno se consigue mediante una envolvente exterior de ”piel de vidrio” (con doble vidriado hermético) que conforma un prisma horizontal, y permite juegos sutiles de transparencias, reflejos y visuales entre interior y el exterior.

El edificio proyectado por el arquitecto Mauricio Morra es una nave única horizontal en contacto con el suelo, de planta libre para las actividades principales administrativas. Ésta se conecta con la fábrica de producción existente a través de tres volúmenes en los que se ubican los servicios, intercalados con patios de luz que cualifican la espacialidad del conjunto y le confieren un cierta atmósfera doméstica.

La cubierta metálica, levemente inclinada, y su plataforma se extienden hacia el frente Norte y hacia sus laterales Este y Oeste, creando transiciones espaciales –aleros y galerías- que ”contienen” y ”protegen” el prisma vidriado donde se desarrollan las actividades principales. Estos espacios intermedios tienen un rol funcional-espacial pero sobre todo un rol climático. Sus proporciones evitan el asoleamiento de las fachadas en verano, mientras que permiten el asoleamiento en invierno. Se trata de un modo selectivo y sustentable de gestionar el ambiente a través de la propia arquitectura, reduciendo el consumo energético y económico de los sistemas mecánicos regenerativos de climatización.

Las cualidades diáfanas espaciales y materiales reducen la iluminación artificial, teniendo en cuenta el uso diurno de la actividad administrativa. Consumo optimizado además con la aplicación de un 100% de luminarias LED. La incorporación de filtros móviles –cortinas screen internas- colaboran complementariamente en la regulación de la luz natural y las visuales.

El resultado es una síntesis estructura, espacio, materialidad y expresión que se integran para resolver las variables y complejidad que el programa exige, sumado a la optimización de recursos materiales, humanos y de tiempos para su eficiente construcción, uso y mantenimiento.

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