Inspirados en la historia del ónix y alentados por el fenómeno de la minería social, el estudio mexicano Nomade Atelier ha presentado en la Milan Design Week 2018 su mesa Uña. La pieza representa una dialéctica sobre planos llenos y vacíos: un par de recortes minerales en equilibrio y constante juego entre la belleza única del material y la invisibilidad o aparente fragilidad de su soporte, cuyas delgadas líneas sugieren ligereza y gravedad a intervalos, tal como los personajes que inspiran su nombre.

Esta roca caliza, convertida en ónix (una variedad de ágata o calcedonia) por el calor y la presión de los acontecimientos metamórficos, tiene cualidades casi mágicas en sus vetas delicadas y acuosas, el brillo que adquiere al ser pulida y la transparencia que permite el paso de la luz a través de la superficie fría con una calidez inigualable: es considerada una piedra semipreciosa por obvias razones.

”El gran déficit de infraestructura y mano de obra calificada hace que las herramientas y procesos rudimentarios de extracción, resultan en una tarea ardua y muy difícil que hace que hoy en día, su uso se considere minería social. Cada cantera cuenta la historia específica de su zona, siendo México el mayor productor de ónix en el mundo, pues en los estados de la Comarca Lagunera (Durango y Coahuila), Zacatecas y Puebla principalmente, se encuentran grandes yacimientos con un rango de compuestos de colores de las más diversas tonalidades de verde, rojo, amarillo y blancos.” cuentan los fundadores de Nomade Atelier, Diana Quintero e Ismael Bachri.