Fran Silvestre Arquitectos ha finalizado un pabellón de invitados de 70 metros cuadrados que funciona como una arquitectura autónoma concebida como ampliación de un proyecto desarrollado previamente por el estudio en Valencia, España. La escala humana del pabellón lo convierte en un espacio confortable desde el que tener la experiencia de habitar un jardín.

El volumen de apariencia pura incluye en su interior dos estancias con una habitación y una sala con cocina. También existen dos baños, uno sirve al pabellón y el otro como apoyo para piscina que cierra un plan en forma de ”L”.

Dentro de las premisas se busca que la pieza construida minimice su impacto en el jardín desde la vivienda principal, de este modo se aproxima a uno de los límites del terreno, perpendicular a la piscina, mostrando su lado más esbelto y opaco hacia las arquitecturas existentes. En la otra dirección la pieza es pasante, relacionándose con el espacio ajardinado y con una suerte de patio entre el pabellón y el muro.

Un olivo centenario, un liquidámbar y un granado, junto con la plataforma de la piscina sirven de nexo entre las arquitecturas y el jardín. El liquidámbar de hoja caduca tamiza el soleamiento dependiendo de las estaciones. Mediante el sistema de oscurecimiento se puede controlar el funcionamiento de la pieza, más discreto cuando se abre al patio, o completamente abierto para poder disfrutar desde el pabellón depositado, de la naturaleza domesticada de un jardín consolidado.