De los aproximadamente 50 millones de personas que mueren cada año en el mundo, el 10% son asesinados por las llamadas “Tres Grandes” enfermedades altamente contagiosas: Malaria, VIH y Tuberculosis. Al mismo tiempo, mil millones de personas viven sus vidas sin infraestructura, sin caminos, sin electricidad. Al añadir falta de médicos, enfermeras, hospitales, laboratorios y equipo médico general a esta singular mezcla, la situación para muchas personas es extremadamente frágil.

Para hacer frente a este desalentador contexto, el científico indio Manu Prakash ideó un dispositivo innovador, económico, replicable y absolutamente análogo llamado ”Paperfuge” que permite acelerar los exámenes de sangre para detectar a tiempo cualquiera de las tres enfermedades mencionadas y salvar a vida de sus portadores.

”Paperfuge” está inspirado en un juguete de cinco mil años de antigüedad, conocido en Latinoamérica como ”run run”, que consta de un botón giratorio accionado por la tensión de dos hilos. Este mismo mecanismo permite construir una máquina centrífuga de 125.000 rpm (revoluciones por minuto) que separa, en sólo 90 segundos, el plasma de una muestra de sangre para ayudar a los médicos a detectar  señales de malaria, VIH y tuberculosis sin la necesidad de contar con laboratorios o personal calificado.

El ”Paperfuge” pesa alrededor de 2 gramos y cuesta se puede hacer con hilos, plástico y papel por sólo 25 centavos, lo que no sólo es mucho más económico y rápido de hacer que sus costosos competidores, sino también mucho más versátil en términos de portabilidad y accesibilidad para los pacientes que se encuentran en áreas de difícil acceso. Así, ”Paperfuge” ofrece capacitación a las fuerzas médicas locales para que trabajen mejor, más inteligentemente, más rápido y, lo más importante, más barato.

”Paperfuge” resultó recientemente ganador del INDEX Award 2017, un premio danés de € 500.000 que muestra el resultado positivo y el efecto de los mejores ejemplos del mundo del diseño para mejorar la vida abordando temas importantes como el agua potable, la educación, la producción de energía, la superpoblación, el cuidado de los ancianos, etc.

”Es tan simple, pero tiene un potencial tan alto, especialmente en las áreas más pobres del mundo”, dijo la diseñadora chilena y miembro del jurado, Alejandra Amenábar, sobre ”Paperfuge”.