En Coliumo, una península ubicada en la zona centro-sur de Chile, el estudio Pezo von Ellrichshausen ha completado lo que ha golpe de vista parece el último vestigio de una edificación colosal, una intrigante ruina que crea un plano horizontal para contemplar, en primera fila, la fuerza del océano pacífico y la belleza de una puesta de sol. Todo esto es el efecto de la ”casa loba”, una estructura de hormigón descrita por los arquitectos como ”más que una cabaña pero menos que una casa”.

Al desarrollar el proyecto, el equipo de diseño, liderado por Mauricio Pezo y Sofía von Ellrichshausen, jugó con percepciones de proporción para crear un objeto monolítico con una escala ambigua que varía según el punto de vista e interacción.

axonométrica

Con su espesor reducido, proporción estrecha y alta, el edificio podría leerse como un muro habitable que se extiende perpendicular a la topografía del terreno. La altura de este “muro habitable” está determinado por dos líneas: un horizonte continuo y una secuencia escalonada de seis plataformas que descienden en dirección al mar como si se tratara de una escalera de escala geográfica.

En el exterior, la terraza de la azotea sirve como una extensión del paisaje. Aquí, una estructura geométrica escalonada proporciona un lugar para sentarse y mirar el atardecer desde un punto más alto. En el interior, una única habitación cavernosa se ve interrumpida por tres enormes columnas de hormigón que encierran instalaciones y dos puentes.

Las camas están ubicadas en la plataforma superior con una altura de techo baja, mientras que las áreas sociales se encuentran en las plataformas inferiores donde la altura de piso a techo va aumentando gradualmente hasta llegar al acceso. Aberturas cuidadosamente ubicadas se encuentran en ambos lados longitudinales, con tragaluces elevados también diseñados para iluminar naturalmente partes específicas del interior.

secciones longitudinales

planta general