Los arquitectos Branko Pavlovic y Pablo Lobos presentan el proyecto Casa Tunquén. Una casa de un piso, que se adapta a la pendiente y que propone una continuidad envolvente, volcada hacia el pacifico.

Relato de autor:

El proyecto de Tunquén partió cundo era estudiante de arquitectura (Branko Pavlovic),  y ya habiéndome recibido como compositor de la escuela de música de la universidad católica de chile. Yo, comenta Pablo Lobos, realizaba trabajos de forma independiente. El encargo provino de mi padre, con la idea de realizar una casa en Tunquén para que la familia pudiera pasar los fines de semana y con la perspectiva de que la casa pudiera gozarse en la etapa de la vida relacionada al retiro de las actividades laborales.

croquis

La gratuidad, con la que fuimos desarrollando el proyecto, no contemplo la idea de mandante y arquitecto en ningún momento, sino el espíritu de exploración y dedicación que un encargo de estas características puede tener. Es así como llevamos un intenso proceso de reflexión a través del dibujo que fue tomando forma y desprejuiciándose de la forma a la vez.

En dicho proceso estuvimos dos años, en donde realizamos distintos modelos que evaluamos hasta llegar a los principios básicos. Una casa de un piso, que se adapta a la pendiente y que propone una continuidad de techos y envolventes enteramente volcada hacia el pacifico.

Maqueta Casa Tunquén

Cuando el proyecto estuvo listo participamos activamente en un proceso de licitación para la construcción, que nos llevo a descartar tercerizar este proceso, asumiendo dicha tarea también.
Fuimos  a Tunquén y nos pusimos en contacto con quien sería el Jefe de obra, un maestro de vasta experiencia quien vivía próximo a la casa.

La relación con él basada en la confianza nos puso a trabajar teniendo que tomar decisiones en terreno e involucrándonos con cada detalle constructivo.  Quizás este fue uno de los momentos más interesantes de la obra, por lo que implica trabajar sobre un terreno en donde en un principio no hay nada y al cabo de unos meses, el paisaje ha sido transformado por la presencia del hombre.
El compromiso de los maestros con el lugar supuso un cuidado y conciencia especial por la vegetación la cual se respeto intentando producir la menor cantidad de impacto.

Casa Tunquén

Casa Tunquén

La casa comprende 5 niveles distintos. Se utilizaron áridos y maderas de la zona inmediata, y maderas recicladas de antiguas casas de Valparaíso en muebles de cocina, comedor y living.
Nos gusta pensar que existe cierta relación entre las alturas de estos nuevos espacios y las alturas de las casas y salones de donde provienen estas maderas.

Así mismo, guarda cierta relación la idea de cornisas, balaustras, guardapolvos y guardas a media altura, que van dibujando zócalos y divisiones en las paredes interiores de la casa al igual que los salones de principio de siglo.

Plano Casa Tunquén

Programáticamente la casa comprende una habitación de generosas dimensiones para los padres, y dos más pequeñas para los hijos, que ceden su espacio a una gran sala común de encuentro y actividad, en donde la cocina, el comedor y un escritorio que se abalcona al living actúan como articulador de los tres brazos, cuya independencia está dada justamente por la distancia entre las piezas ubicadas en los extremos de cada punta.

Las ventanas tienen una pequeña particularidad en el detalle que sitúa la construcción en madera en una nueva imagen, a llevar el vidrio hasta el borde eliminando los marcos de la ventana. Una extraña sensación de contemporaneidad.

Detalles propuestos para ventana

Detalles propuestos para ventana

La casa se nutre de un sistema de paneles solares y una bomba que extrae el agua de pozo y que cae por gravedad alimentando la casa, siendo este un sistema absolutamente independiente y autónomo. En el fundo La Boca no existe el tendido eléctrico.
La potencia entregada por ambos sistemas si bien es ampliable, pone al usuario en una posición de ascetismo, al renunciar a los grandes consumos de energía de la ciudad.

Fotógrafo: Felipe Fontecilla

Fotografía: Felipe Fontecilla

Resulta muy gratificante tiempo después, poder visitar la casa en uso y llevarse impresiones de como sus ocupantes toman un postura sobre el espacio, transformándolo, proponiendo formas de ocupación, e incorporando elementos de mobiliario que de alguna forma están sugeridos por el espíritu de la casa, poniendo en valor la madera, la calidez y la sencillez de esta y de quienes con sus manos la levantaron.

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Fotografía: Felipe Fontecilla

A su vez nos pareció interesante ver como ciertas decisiones se configuraron en un principio como intuiciones y con el tiempo fueron tomando una robustez propia de un discurso, armado en un principio aleatoriamente si se quiere pero que hoy constituyen certezas y creencias profundas.
Nos sorprende de sobre manera, volver a revisar el material proyectual, vislumbrando que la inexperiencia conlleva un exceder en el análisis, en el dibujo y en la recopilación de información para la realización de un proyecto, que una vez que pasa el tiempo, es difícil replicar.

Fotografía: Felipe Fontecilla

Fotografía: Felipe Fontecilla

Todas la imágenes cortesía Branko Pavlovic y Pablo Lobos