La nueva sede corporativa de la empresa de asesoramiento energético Ibenergi, ubicada en Toledo, España, es el resultado de buscar un espacio de trabajo agradable, más humano, tratando de estrechar los lazos que relacionan el interior arquitectónico de un entorno laboral y la naturaleza cultivada que lo circunda.

Este conjunto proyectado por Taller Abierto está compuesto por dos volúmenes construidos, uno de ellos dedicado a oficinas y otro a almacenamiento logístico. El emplazamiento en el área industrial de Santa María de Benquerencia y la función a la que dar respuesta son los principales condicionantes del proyecto.

Uno de los desafíos del diseño fue responder tanto la incidencia del sol en los cálidos meses de verano como a la necesidad de mantener los espacios de trabajo bien iluminados. Para ello, se opta por abrir grandes huecos al exterior atendiendo a la doble orientación de la pieza, atenuando la incidencia de los rayos del sol con vegetación y elementos auxiliares a modo de pérgolas que proyectan sombra. Así, resulta tan importante en el proyecto el control preciso de lo que ocurre dentro del edificio como de los espacios ajardinados que lo rodean.

El movimiento de los arces, ginkgos, liquidámbar, tilos, parras vírgenes y perales de flor cultivados en el jardín y regados por un aljibe que recoge el agua de lluvia, se reflejará sobre las superficies estriadas de aluminio y los vidrios de las ventanas que construyen las fachadas.

El espacio interior se proyecta tal y como lo anuncia la decisión de abrir una única ventana rasgada a sur y otra orientada a norte, esta segunda abierta de piso a cielo. Se trata de una convivencia de ámbitos unitarios, confiados a la actividad colectiva y cooperativa de un grupo de personas bien organizadas.

Dentro de una estructura rítmica de hormigón armado se desarrollan espacios abiertos y continuos, donde los únicos elementos permanentes en el tiempo serán los núcleos húmedos de aseos y los elementos de comunicación vertical. La distribución del programa se resuelve con superficies transparentes de metacrilato y paneles ligeros de madera, que en un futuro puedan variar su geometría y disposición gracias a una distribución isótropa de las instalaciones técnicas y a la continuidad de las grandes ventanas.

Las plantas segunda y tercera del edificio de oficinas se contienen en un perímetro de vidrio y aluminio, donde se distribuyen los puestos de trabajo de operadores, departamentos técnicos, administración y zonas de reunión de diversas escalas.

La planta baja, de acceso, es fundamentalmente aire delimitado por vidrios: el vestíbulo en doble altura que recibe al visitante contiene una escalera ligera que asciende al resto de niveles;  una zona de descanso interior y exterior donde se proyecta una cafetería en relación directa con el jardín; e igualmente, en el nivel del acceso, se proyecta un aula de formación laboral.

La singularidad en escala y función de esta última pieza queda también patente en su configuración geométrica y constructiva: el muro de hormigón continuo encofrado con tablilla que la delimita se libera de la trama cartesiana de pilares, arropándolos con un trazado autónomo. El espacio se ilumina cenitalmente a través de una ventana corrida superior y de claraboyas dispuestas en su cubierta.

Tanto los pavimentos, techos acústicos, luminarias y aberturas de climatización, se disponen de forma pautada, siguiendo el patrón de la estructura y de la fachada. Incluso la construcción del vallado de la parcela se realiza con chapa metálica perforada y plegada de forma análoga al cerramiento de aluminio de los edificios, describiendo de nuevo un patrón geométrico en sintonía con el resto. Se propone por tanto un movimiento rítmico de los diversos materiales y elementos constructivos, cualificados por su propia geometría y por la incidencia del sol.

La luz artificial también ha supuesto un ámbito de reflexión e investigación importante en la propuesta. Tanto las luminarias del interior, como las líneas de luz vinculadas a pérgolas, superficies de vallado y a pavimentos exteriores, proponen de nuevo un juego geométrico que trata de cualificar ambientes agradables, armónicos y bien iluminados.

”Nos gustaría pensar en este proyecto como una promesa y hablar sobre todo de lo que aún no se ve. El objetivo último, que algún día próximo no se puedan repetir las imágenes que hoy se presentan, porque las ramas de los árboles y las plantas trepadoras lo protejan del sol en verano y tamicen su presencia en invierno.” comentan los arquitectos de Taller Abierto.

planta de emplazamiento

planta baja

segundo nivel

 

+INFO

Arquitectura: Taller Abierto
Arquitectos: Nacho Román Santiago, Julio Rodríguez Pareja y Daniel Martínez Díaz
Ubicación: Toledo, España
Colaborador: Jorge López Sacristán
Cálculo de estructura: Miguel Montero
Cálculo d instalaciones: Ibenergi Asesores Energéticos S.L.
Arquitecta Técnico: Paz Castellano Lizano
Superficie: 603 m2
Año: 2017
Fotografías: Montse Zamorano +  Jorge López Sacristán