Con la ayuda de empresas europeas, una red de voluntarios y cientos de mecenas anónimos, la fundación holandesa liderada por Bas Timmer, Sheltersuit, está diseñando y fabricando un abrigo térmico, hidrorepelente y a prueba de viento que mantiene a las personas en situación de calle -Homeless- calentitas y fuera de peligro de morir por hipotermia. 

Además de un abrigo, el Sheltersuit se puede transformar fácilmente en un saco de dormir, proporcionando una protección de cuerpo completo. Está hecho de materiales de alta calidad para garantizar una durabilidad extrema. Todos los materiales están reciclados, ya que son productos sobrantes donados por compañías textiles.

No solo todos los abrigos son de origen sostenible, sino que también se fabrican de forma ética, ya que todos se producen en un taller social. Muchos de los trabajadores son refugiados, personas sin hogar o personas con una distancia al mercado laboral. En el taller ubicado en Enschede, se les alienta a las personas a socializar con otras personas, rompiendo cualquier barrera social y segregación.

Además de la interacción social, Sheltersuit también ofrece ayuda para alcanzar objetivos personales, como aprender el idioma holandés. En Sheltersuit, todos son bienvenidos. De otro modo, son personas ayudando a personas.

Cuando el padre de un amigo cercano murió en las calles por hipotermia, Bas Timmer sintió el impulso de hacer un cambio. Sentía que nadie debería enfrentar un destino tan horrendo. Para proteger a más personas sin hogar del frío, diseñó el primer refugio portátil.

”Creemos en el poder de la colaboración. Queremos vivir en un mundo donde nadie se quede solo, donde todos tengan acceso a un refugio seguro y nuevas oportunidades de vida.” dice Bas Timmer.