Con un proyecto calificado por el jurado como ”polémico”, los arquitectos chilenos Tomás Villalón, Nicolás Moreno y Leonardo Quintero han ganado el primer lugar del Concurso para el nuevo Teatro de Panguipulli, una pequeña localidad lacustre del Sur de Chile. Con sus 15 metros de altura, el nuevo y rotundo volumen de madera se muestra como un nuevo hito urbano que aparece en medio de una costanera con un desarrollo de baja altura, para reforzar la identidad local.

El espacio tendrá capacidad para unas 250 personas en su interior y la creación de una plaza, que actúa como conexión entre la ciudad y la costanera, extenderá la influencia del recinto hacia el espacio público para crear un centro cívico y cultural.

Según Yves Besançon, past president de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) y director del concurso, el potencial que dan al entorno es parte del sostén de la planificación, ya que se ubicará prácticamente en el medio del bosque con la madera como base de identidad.

”Es un proyecto de contrastes. Usan la madera vinculada al contexto como material blando, autóctono, como material nacional, pero lo utilizan de una manera contemporánea. Este edificio va a ser muy iconográfico, va a identificar la contemporaneidad de la arquitectura nacional en una zona lacustre del sur de Chile”. dijo Yves Besançon.

Una de las calificaciones entregadas por el jurado fue que se trata de un proyecto ”absolutamente notable, muy polémico y radical, tomando prestados elementos exteriores, el pueblo y el lago”. El término ”polémico”, según el arquitecto Tomás Villalón, se debe al riesgo que asumió la firma.

”Comenzó de la base de ser un nuevo referente, así como los ciudadanos tienen su iglesia. Por eso hablan de lo polémico, ya que al ser alto funda una nueva referencia, una nueva pieza y que obviamente va a tener una suerte de complicidad, desde nuestro punto de vista, muy colaborativo con la iglesia, y ayudará a fundar esta nueva costanera que está formando la ciudad”.

El teatro es una especie de cubo de madera tejida, en el interior aparece un espacio mucho más frágil y transparente. Ahí nace el foyer, la cafetería y una sala de exposiciones. Debajo de eso, en un tipo de subterráneo, están los servicios, baños, camarines y salas de ensayo. Todo en base a pilares de madera laminada, de 45 X 13, y con unos 15 metros de largo. En total unos 1.200 metros para 250 personas.

El terreno, donado por el Club 21 de Mayo de Panguipulli, se ubicará en uno de los espacios más bellos del lago Panguipulli, donde se forma un pequeño cúmulo de agua y se forma un claro. Para aprovechar esa panorámica, la posición del edificio permite activar una nueva vía hacia la ciudad a través de una plaza que conecta con la costanera y por consiguiente al lago.

El equipo de arquitectos espera que las obras comiencen el último trimestre de 2018, tras el proceso de licitación. Indican que una vez construido el nuevo teatro sumará también valor como centro cívico a un espacio que ya cuenta con actividades culturales en torno al lago. La idea es que la puerta de corredera del teatro permita abrir ese escenario hacia el lago en las temporadas de verano, para las actividades al aire libre.