”Trabajo, Cuerpo y Ocio”. Ese es el nombre del Pabellón de Holanda en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2018 -Freespace- que se presenta como un camerino envuelto por casilleros color naranja que esconden habitaciones secretas, ventanas, videos e imágenes que exploran el futuro del trabajo físico. A medida que los visitantes abren las puertas, descubren una gama de proyectos presentados en diferentes medios, desde simples fotografías hasta instalaciones que llenan habitaciones completas.

Los proyectos fueron seleccionados por la curadora Marina Otero Verzier, directora de investigación del Het Nieuwe Instituut, para mostrar cómo la humanidad se transformará en una era en la que los robots pueden asumir muchos trabajos tradicionalmente realizados por humanos. Marina eligió crear un vestuario, ya que estos espacios, que se encuentran en la mayoría de las fábricas, oficinas, gimnasios y estadios son lugares donde se cambian de ropa las personas, listas para la actividad física.

“Estamos fascinados por estas transformaciones del trabajo en el futuro, y también por las transformaciones de la arquitectura y los cuerpos que viven en esa arquitectura. El pabellón muestra un recorrido por estos diferentes espacios. Por un lado, parecen familiares e incluso banales, pero creemos que son espacios centrales a considerar cuando pensamos en el futuro del trabajo y en lo que podrían ser nuestras ciudades.” dijo Marina Otero Verzier.

“El armario es la interfaz entre este momento y estas otras arquitecturas diferentes. Es un espacio que está completamente organizado y compartimentado. Tienes una sociedad igualitaria pero, en cierto sentido, está muy limitada”.

Los proyectos que se incluyen dentro de los casilleros cubren una variedad de tipologías arquitectónicas, que abarcan oficinas, parques infantiles, granjas y fábricas; ventanas, camas, puertas y espacios virtuales. Algunos se abren en grupos, creando suficiente espacio para las puertas que conducen a las habitaciones ocultas un paso más allá.

En uno de estos espacios ocultos, formas humanoides inflables en colores primarios descansan sobre un tablero de ajedrez también inflable. La instalación, realizada por Simone C Niquille, analiza cómo se utilizan los avatares digitales para medir la seguridad de los trabajadores.

La profesora de la Universidad de Princeton, Beatriz Colomina, ha creado una instalación llamada Bed-In, que recrea el “fucktory” de la cama de John Lennon y Yoko Ono en la habitación 902 del Amsterdam Hilton Hotel. Su objetivo es mostrar cómo la cama es ahora un lugar de trabajo y también de sueño.

Otro proyecto del decano de arquitectura de la Universidad de Columbia, Mark Wigley, vuelve a visitar la obra de Constant Nieuwenhuys, ”Nueva Babilonia”, para reflexionar sobre la violencia del trabajo robotizado.

Finalmente, una sala llena de maquetas reunidas por Liam Young, analiza cómo los trabajadores de las fábricas en la India a veces están detrás de las visiones de la arquitectura futura lanzada por los estudios de arquitectura occidentales.

Según Otero Verzier, es particularmente importante que la arquitectura se involucre con estos problemas en un momento en que la propia arquitectura se está automatizando.

“La mayoría de los arquitectos no están presentes en el diseño, por lo que de alguna manera parece que la tecnología es más rápida que la arquitectura. Entonces, si queremos continuar siendo una profesión relevante en la transformación de las ciudades y ser un agente activo para tomar esas decisiones, debemos comenzar a ser parte de las conversaciones”. agregó Marina Otero Verzier.