Ånguera, el nuevo trabajo del arquitecto portugués Tiago do Vale, trata sobre lo que se construye y sobre la comunicación que se diseña para que ello ocurra. El proyecto asume la limitación de recursos disponibles localmente (en cantidad y en variedad) pero, sobretodo, su diseño y comunicación deberían ajustarse a las características de la mano de obra local.

Así el proyecto -un programa mixto que mezcla comercio y vivienda- surge a partir de una interrogante auto impuesta: ”¿La construcción de una casa puede ser explicada con una estrategia de comunicación universal similar a la que usa IKEA para el armado de muebles?”.

”Esta idea de un proyecto explicado con el lenguaje simple y básico de un manual de mueble de IKEA se tornó en la estrategia de proyecto: la representación del proyecto se tornó en el tema que le da su forma.”, asegura Tiago do Vale.

Las operaciones que permiten la transformación de este edificio son simples, casi simplistas. Las soluciones constructivas son básicas, fácilmente controladas en su acabado y ejecutadas en apenas algunos pasos. La construcción en su todo pretende ser condensada en una secuencia de movimientos simples y claros que puedan ser explicados en apenas algunas páginas de un manual que podría ser fácilmente interpretado por una mano de obra poco experimentada.

De esta forma, toda la construcción se resuelve con una paleta diminuta de materiales: cobogo, bloques de hormigón, cemento, malla metálica, MDF, vidrio.

El punto de partida es la demolición sencilla do todo lo que no es estructural en el lote. La nueva compartimentación es lograda con el levantamiento simples de paredes de bloque sobre bloque, sin otro acabado que una pintura. Algunos tramos son en albañilería de cobogo, permitiendo la ventilación en puntos estratégicos de la estructura.

Los pisos son acabados con hormigón vertido, así como el mueble de la cocina. La carpintería es ejecutada en MDF hidrofóbico pintado en obra. Los marcos son diseñados por perfiles metálicos básicos y, donde sea necesaria transparencia sin comprometer la ventilación, se levantan planos en malla metálica. Así, con un conjunto limitado de pasos y sin acabados adicionales, los espacios están listos para ocupación, a bajo coste, de forma inherentemente sostenible y perteneciendo al lugar.

”Un proceso de este tipo puede ser extrapolado para cualquier proyecto, resultando en construcciones más sencillas, más fáciles y mejor adaptadas que pueden ser concretizadas con menos recursos y de forma menos exigente para la mano de obra. En este ejercicio proceso, proyecto y representación son una y la misma cosa.” agregó Tiago do Vale.