El Colegio de Abogados y Procuradores del Departamento Judicial de Bahía Blanca (CABB) ha adquirido un edificio patrimonial neoacademicista en la ciudad argentina de Bahía Blanca. Como parte de un plan de refuncionalización de las instalaciones, la agrupación encargó al estudio Grhound Office la intervención de un amplio espacio en desuso ubicado en primer nivel para transformarlo en el auditorio del CABB.

En el espacio, que funcionó como sede del diario La Nueva Provincia a principios del siglo XX, se introdujo una nueva caja de paneles revestidos en madera dentro de la caja muraria de doble altura existente. El nuevo prisma se ajustó proporcionalmente a la estructura logrando salvar las irregularidades dimensionales que establecían los viejos paramentos.

Un entrepiso con acceso independiente balconea sobre la sala principal. El escenario organizó –como único elemento duro- las distintas funciones del programa. Uno de los laterales del auditorio se recuesta sobre la fachada principal; tres altos ventanales lo vinculan y otorgan visuales hacia la plaza fundacional de la ciudad. En el lado opuesto y en coincidencia lineal con estos tres aventanamientos se abrieron tres accesos hacia el foyer existente, al que llegan las escaleras de pisos de mármol y antiguos herrajes de hierro con barandas de madera de cedro, espacio también reconocido como de valor patrimonial.

El escenario, materializado en madera de guatambú, presenta un sector fijo (con doble acceso desde camarines) y dos plataformas móviles. Está equipado con una pantalla de proyección audiovisual retráctil y un sistema de telón motorizado. Por detrás se organizan las salas de apoyo y servicio. La cabina técnica, ubicada en el entrepiso, cuenta con una consola de sonido, iluminación y equipos de proyección.

El auditorio posee una capacidad total de 177 personas sentadas: 144 butacas (incluyendo las especiales) en el nivel de acceso y 33 en el entrepiso. El modelo empleado -Z2 recta- colocadas en
tándem de par móvil, sumado a la movilidad de dos de las plataformas del escenario, permiten armar distintas configuraciones dándole a la sala total flexibilidad de uso.

Para conseguir óptimos estándares acústicos de absorción y reflexión del sonido los muros fueron revestidos con placas enchapadas en fresno. Se colocaron placas microperforadas en el nivel inferior y placas con difusor acústico Qrd en los módulos centrales. Nubes acústicas dan cierre a la sala acondicionándola respecto al ruido ambiente.

El nuevo espacio quedó contenido por la robustez del antiguo edificio: muros de ladrillones dobles, y pisos de bloques de madera y puertas de madera maciza restaurados y adaptados. Se estableció un dialogo armonioso entre la arquitectura actual y la existente de Academia, así como entre la materialidad y la forma de construir de principios del siglo pasado y las nuevas tecnologías necesarias para alcanzar los estándares funcionales y de calidad requeridos por este espacio.