En Fisherton, un barrio principalmente residencial ubicado a pocos kilómetros del centro de la ciudad de Rosario, Argentina, se ubica esta casa recién finalizada por los arquitectos locales Pablo Gagliardo y María Eugenia Díaz. La casa, llamada ”Casa C.A”, se implanta en una parcela de 20 x 60 metros que tiene la particularidad de ser el remate de un pasaje. A su vez, se encuentra entre dos lotes con algunos elementos fuertes que condicionaron la implantación de la vivienda: al este, una medianera edificada constituyendo un límite rígido y al oeste, un jardín con abundante arboleda, generando una división desdibujada de vegetación. El proyecto se plantea de modo de aprovechar esta posición, adosándose sobre la medianera construida y respetando un gran árbol existente para abrir los ambientes hacia el interior del terreno e integrarlos con la vegetación.

El frente de la vivienda, orientado al sur, es más cerrado y privado, mientras que el programa se abre al interior del terreno, orientando al norte todas las áreas sociales y regulando la privacidad de los espacios habitables. El uso del hormigón en la estructura, permite generar superficies vidriadas continuas, lo cual diluye los límites e integra totalmente el jardín con el interior, y a los ambientes entre si, dando la sensación de un único espacio.

Como cerramiento del ingreso se utiliza una malla cima, que es el alma del hormigón armado, y que con el tiempo, se irá cubriendo con vegetación, simulando un proceso verde de hormigonado.

El programa se organiza en dos volúmenes, de distintas características, conectados entre en el área de ingreso donde un hall en doble altura distribuye a las distintas áreas de la vivienda.

El volumen apoyado sobre el este es una placa de gran tensión longitudinal organizada en dos niveles que contienen las funciones diarias del programa: estar, comedor, cocina y suite principal en planta baja, y los dormitorios de los hijos en planta alta. La placa se abre al norte y se va desmaterializando, primero con una galería y luego, con otra en doble altura, que comunica los dos niveles, hasta llegar al solárium y pileta en el fondo del terreno. Los espacios de guardado se plantean sobre la medianera constituida, de modo de despejar los interiores y otorgar mayor flexibilidad a los espacios.

El segundo volumen alberga las funciones sociales de la vivienda: un estar comedor de altura y media, que tiene tres caras totalmente vidriadas y una cubierta inclinada de hormigón con una gran pata ciega al sur que se pliega y termina como piso para el estacionamiento de los autos. Esta inclinación ayuda a que el agua de lluvia escurra sobre la pared de hormigón, y con el paso del tiempo, irá generando un efecto verde sobre esa pared, armonizando con toda la vegetación existente.