En Aguascalientes, una ciudad en el centro de México conocida por su arquitectura colonial española, se ubica esta reformada vivienda construida en 1930 que ahora incluye un estudio de yoga en su planta alta.

La intervención fue liderada por el arquitecto y artista local Jorge Ramírez quién amplío y restauró la vivienda, que ha sido de su misma familia durante 10 años, siguiendo las ideas que Luis Barragán persiguió a través de su obra:  belleza, inspiración, magia, hechizo, encanto, serenidad, silencio, intimidad y asombro.

Habiendo vivido allí durante 10 años, Jorge Ramírez se propuso mantener intactos los detalles existentes de la casa de una sola planta, como muros de adobe y de ladrillos.

La ampliación de la ”Casa Ceiba” considera la adición de un volumen blanco distinto colocado sobre la parte superior, para crear un estudio de yoga para que él y su esposa. La distinción de las estructuras, según dijo Ramírez, es similar a cómo los aztecas construyeron sus antiguas pirámides en la ciudad.

“La ampliación aloja y exhibe delicadamente las formas, elementos y materiales originales. Cada una de las etapas constructivas está claramente distinguida”, dijo Jorge Ramírez.

Los muros blancos envuelven el frente de la residencia con los ladrillos que quedan expuestos en la base. Cuenta con dos ventanas en la planta baja que ofrecen luz en las habitaciones dobles para los hijos del arquitecto, mientras que una ventana delgada que sobresale y una pequeña abertura iluminan el estudio.

En la extensión, un pequeño patio se encuentra en la parte delantera de la residencia. Un árbol de ceiba que crece aquí es visible desde la calle y le da a la casa su nombre.

Una escalera de caracol de piedra en bruto se tuerce al lado del árbol para conducir al nuevo espacio superior. Las grandes puertas de vidrio se abren desde el estudio de yoga a una terraza, que cuenta con pisos de grava y una pequeña piscina.

Al resto de la Casa Ceiba se accede desde el pequeño espacio al aire libre en la parte delantera. La puerta frontal original conduce desde aquí al pasillo original y luego a un segundo patio. Las nuevas paredes de vidrio rodean esta área, que se completa con una gran planta de beaucarnea y un tanque de agua expuesto que el arquitecto agregó como referencia a las antiguas cisternas islámicas.

La planta baja incluyen un dormitorio principal y una sala de estar, que están dispuestos a lo largo de un lado del edificio existente. Las habitaciones dobles ocupan el nivel inferior de la parte nueva en la parte delantera.

Para terminar los interiores, una rica paleta de maderas cálidas y oscuras, pintura brillante y abundante vegetación contrarresta los detalles desgastados.

planta baja y planta alta