Construida sobre un terreno de gran pendiente y rodeada de cipreses se encuentra Casa Corallo, del estudio Paz Arquitectura. Se trata de una vivienda unifamiliar de 747.5 metros cuadrados construidos en medio del conjunto de árboles existentes, integrándolos incluso en el interior mismo del proyecto. La convivencia de la vegetación es columna vertebral del diseño, cuyos usos y espacios se encuentran con árboles en sus vistas y a partir de su presencia se ha determinado la distribución del programa. Es por esto que en su acceso recibe a los residentes un tronco de gran envergadura, otro en medio de la sala principal y otros en las mismas habitaciones de usos más privados.

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Entre tramas de árboles se alza la construcción de hormigón de tres niveles. Casa Corallo, 2011. Paz Arquitectura. Santa Rosalía, Guatemala.

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Recorridos hacia el jardín trasero, que aparece entre los volúmenes que componen las fachadas. Casa Corallo, 2011. Paz Arquitectura. Santa Rosalía, Guatemala.

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Lozas en voladizo y superposición de caras vidriadas y hormigonadas. Casa Corallo, 2011. Paz Arquitectura. Santa Rosalía, Guatemala.

Si bien la relación entre flora y construcción no se establece a nivel formal, sí lo hace mediante un diálogo tectónico y confrontacional. Ajustándose a la pendiente, los tres niveles se estructuran uno sobre otro y se enfrentan en voladizo sobre el terreno, dirigiendo y enmarcando vistas de su entorno. La presencia formal del edificio es una composición de diferentes volúmenes duros y cuya materialidad se muestra en bruto. El nivel de acceso se encuentra la escalera -que une dos de sus niveles-, servicio, cocina y un gran living comedor que goza de una extensa panorámica del exterior gracias a su superficie vidriada, dando paso a grandes terrazas que permiten espacios de ocio al aire libre. La permeabilidad visual que se genera al abrir así el espacio se profundiza aún más, permitiendo que las especies vegetales tengan también presencia en el interior como un acuerdo de convivencia. Gracias a componentes de sellado y adaptación, los árboles interiores conviven sin obstaculizar la climatización de los espacios.

El acceso se encuentra en el tercer nivel de la casa y los recorridos, desde lo más públicos a los más privados, se dan hacia abajo. La relación público-privado es muy interesante, ya que se regula mediante muros corredizos que entregan nuevas condiciones al abrir o cerrar los programas. La flexibilidad de los usos es algo que hemos visto evolucionar y aparecer cada vez más en viviendas, una estrategia netamente funcional que invita a modificar los estilos de vida y a acoger diferentes familias y sus necesidades.

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Aplias vistas del exterior. Casa Corallo, 2011. Paz Arquitectura. Santa Rosalía, Guatemala.

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Grandes alturas y convivencia con los árboles existentes. Casa Corallo, 2011. Paz Arquitectura. Santa Rosalía, Guatemala.

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Un diseño pulcro y ordenado de los interiores, que constituyen de forma potente las imágenes del interior, siempre en relación a sus vistas. Casa Corallo, 2011. Paz Arquitectura. Santa Rosalía, Guatemala.

La materialidad predominante es el hormigón, que se conjuga con fachadas vidriadas y moduladas por estructuras de hierro sin tratamiento alguno. La presencia de ambos es determinante en el reconocimiento de los usos y, donde el vidrio predomina, se emplazan terrazas con vistas determinadas.
Los materiales de construcción, como el encofrado, fueron reciclados para levantar ciertos cierres interiores y parte de la fachada este, mientras que el nivel más bajo encuentra muros compuestos por piedra laja sin tallar, similar a la textura de los árboles. Estos últimos se encuentran, al igual que los materiales de la vivienda, en su forma más primitiva y bruta, generando un jardín de acceso y en todo su alrededor que se integra a un diseño de paisaje realizado por Pokorny y Valencia.
La virtud de los espacios interiores es la inteligencia con que se disponen los recorridos, que atraviesan una multiplicidad de espacios que pueden abrirse y cerrarse de diversas formas. La vivienda se convierte así en un sistema dinámico e integrado cuya totalidad se muestra de manera intuitiva, no dejando en ningún momento de relacionarse con el exterior mediante vistas y la presencia misma de los árboles.

Ubicación: Santa Rosalía, Ciudad de Guatemala
Año de construcción: 2001
Arquitectos: Alejandro Paz – Paz Arquitectura
Colaboradores: Axel Mendoza, Gabriel Rodriguez, Alex Titus, Mario Roberto Paz, Claudia Pezarozzi, Wolfgang Schoenbeck
Arquitectura del paisaje: Pokorny y Valencia
Construcción: Conarq / Paz Arquitectura
Superficie del terrero: 1,876.18 m2
Superficie construida: 747.50 mts2
Mobiliario: Dido, Luminaire