A inicios de esta semana comenzó a regir en Chile la ley que prohíbe la entrega de bolsas de plástico en el comercio al detalle –retail– , convirtiendo al país en el primero en adoptar esta legislación en América del Sur. Chile se suma así a los sesenta países en el mundo que han tomado medidas para reducir la contaminación producida por los 10 millones de bolsas que se consumen cada minuto.

Desde el lunes pasado y hasta que se venza el plazo de adecuación de seis meses, el comercio chileno podrá entregar “un máximo de dos bolsas plásticas de comercio a los consumidores, por cada compra que realicen”, dice el texto de la ley.  Cumplida esa fecha, la prohibición será total para supermercados, farmacias y otros grandes comercios, mientras que en los almacenes pequeños o de barrios la normativa entrará en vigor en dos años más a partir de la publicación este viernes de la ley en el Diario Oficial.

La legislación excluye a los envases primarios de alimentos “que sean necesarios por razones higiénicas o porque su uso ayude a prevenir el desperdicio de alimentos”.  Se establece, además, una multa de US$ 370 por cada bolsa de plástico entregada para quienes incumplan la ley en todo Chile, donde según datos del gobierno se producen cada año 3.200 millones de bolsas plásticas.

“Una bolsa plástica toma segundos en producirse, se utiliza menos de 30 minutos, desde el supermercado a la casa, y después se demora 400 años en biodegradarse. Es decir, por un minuto, o por unos minutos, después la naturaleza sufre el efecto de la bolsa plástica por más de 400 años”, dijo el Presidente de Chile, Sebastián Piñera.

¿Qué oportunidades arrastra la promulgación de esta iniciativa para el diseño y los emprendimientos ecológicos? Es la pregunta que esperamos se comience a contestar en los próximos meses.