En las Tierras Altas de Escocia, una casa de campo del siglo XVIII, construida en piedra, se ha reformado y ampliado a través de un nuevo volumen revestido con alerce europeo y planchas de metal corrugado sin tratar que le confieren un color óxido rojo. Ambos volúmenes solucionan el programa solicitado por el cliente y articulan una nueva relación interior-exterior a través de un patio protegido orientado hacia el oeste.

“La ampliación está emplazada ligeramente por debajo del nivel del suelo, lo que le da una relación natural con el paisaje circundante. Esto proporciona un espacio externo protegido entre la granja original y la extensión, que actúa como un microclima en un terreno que resultaba ser muy expuesto”, dijo Moxon Architects, el estudio responsable del diseño.

El resultado pretende no solo imitar la austeridad y el encanto ad-hoc de la arquitectura de la casa existente, típica de las Tierras Altas, sino también continuar con el uso de materiales vernáculos: honesto y elemental.

La granja del siglo XVIII, llamada Coldrach, está ubicada en el Parque Nacional Cairngorms en el noreste de Escocia y fue abandonada mucho antes de las obras de renovación.

La ampliación de 120 metros cuadrados incluye una cocina y un salón con una estufa a leña. Tiene una esquina acristalada que mira al suroeste, hacia la montaña Lochnagar. Ahí, las puertas corredizas abren el espacio hacia el patio, ahora contenido entre los volúmenes viejos y nuevos. Estos elementos móviles se distinguen del revestimiento por la orientación horizontal de la lámina de metal corrugado.