El paisaje del valle de Catamarca en Argentina surge como desafío estético de siluetas, ondulaciones y valles que descansan al pie de la cordillera de los Andes. Allí crece el ”simbol”, una fibra silvestre que protagoniza este ejercicio de cestería contemporánea liderado por Cristián Mohaded para la marca de iluminación MINIMO. Atrapar el paisaje en la forma, un acto que nos enfrenta a la simplicidad y honestidad brutal del material con lineas suaves como se si formaran de la erosión.

Después de obtener una visión completa del material: su origen, alma, comportamiento, elasticidad y color, nace la colección Valle. Esta colección es parte de un proyecto de investigación llevado a cabo por Cristián Mohaded, que da vida a una serie de objetos siguiendo la técnica de tejido de Simbol. De esta manera, Mohaded crea la primera colección de lámparas hechas a mano para MINIMO, una empresa argentina cuyo objetivo es posicionar el diseño local en todo el mundo.

Simbol es una fibra vegetal que crece en la provincia argentina de Catamarca, generalmente a lo largo de las orillas del río en el área de los Valles Calchaquies, las ruinas de Quilmes y Tolomoye, en el noroeste del país. Crece durante todo el año, pero es principalmente en otoño e invierno cuando se puede encontrar Simbol de la mejor calidad.

”Este material, desde su sencillez y modestia territorial, puede transformarse. Cuando empiezas a tejer las fibras, ganan fuerza, creando un tejido flexible con cierta poesía en su recorrido. Así, Simbol se convierte en algo más que un simple material. Toma ritmo en el espacio, ya que crea superficies que parecen nacer de los dedos de un artesano, dando vida a un objeto único. Muy probablemente, de la misma manera, el creador de esta técnica, Dionisio Chuschuy, experimentó este arte.” dice Cristián Mohaded en su comunicado.

el artesano en simbol, Dionisio Chuschuy