El eco-resort del Parque de Pedras Salgadas, Portugal, consiste en un conjunto de siete pequeñas casas en perfecta armonía con la naturaleza sobresaliente que lo rodea. Diseñadas por Luís Rebelo de Andrade en un sistema de prefabricación modular pero flexible para adaptarse a los lugares específicos dentro del parque, estas casas resultan en varias combinaciones diferentes de los mismos tres módulos (entrada / baño – estar – dormitorios) creando diferentes morfologías y diferentes diálogos con la naturaleza circundante, ocupando sabiamente los espacios vacíos entre los troncos de los grandes árboles y, al mismo tiempo, permiten que cada hogar sea único, especial y digno de visitar.

”Cada casa coexiste con un conjunto específico de árboles y se integra en este ecosistema sin perturbarlo. Estas son casas que en última instancia quieren confundirse con los árboles. Quieren ser árboles.” dice Luís Rebelo de Andrade.

Los techos inclinados que caracterizan la intervención redefinen los contornos del límite del parque y dan como resultado, dentro de las casas, espacios cómodos pero dinámicos. La esquina vana contradice la lógica estructural de la casa pero crea la ilusión de que el parque ingresa en las casas, enmarcando imágenes de la naturaleza viva. El revestimiento de pizarra se refiere a las tradiciones locales de construcción y la madera de listones utilizada cuando hay un balcón crea los espacios de descanso perfectos.

”Las casas ecológicas nacen de una doble raíz conceptual. Por un lado, la monetización del Parque Pedras Salgadas como un proyecto turístico hotelero hace que la opción de rehabilitación del hotel existente o la construcción de uno nuevo parezca tan lenta como costosa. Por otro lado, la propia organicidad del parque sugiere la implementación de estos pequeños bungalows, en comparación con un hotel convencional y mucho más fácil de ocultar en los árboles existentes.” explica Luís Rebelo de Andrade.

Aunque no muy lejos el uno del otro, una opción derivada de la necesidad de establecer una atmósfera segura para los inquilinos, la versatilidad de la estructura permite pensar la relación entre el espacio público y privado con equilibrio y equidad. Los módulos y las plataformas están orientados para no dañar la privacidad de sus ocupantes. Cubiertos con palmetas de pizarra, los refugios se sienten tan viejos y orgánico como el parque en sí.