En Ecuador, una nueva generación de arquitectos parece estar asumiendo las restricciones presupuestarias como una oportunidad para exprimir el potencial de los materiales y de las estrategias constructivas en favor de una arquitectura, aunque austera, de excelentes cualidades espaciales. Tal este el caso de esta ”Casa Parásito”, una vivienda de sólo 12 metros cuadrados proyectada por El Sindicato Arquitectura instalada en la azotea de un pequeño edificio ubicado en el barrio San Juan de Quito, Ecuador.

El proyecto está inspirado en una cita del ex político Uruguayo, José Mujica, quien dijo: “Pobre no es quien posee poco, sino quien necesita mucho”. Con este espíritu en mente, la pequeña estructura proporciona solo las funciones básicas para la vida cotidiana de una persona o una pareja.

El programa incluye un baño, cocina, cama, espacio de almacenamiento y un espacio flexible para comer, trabajar y socializar. Construida con una estructura de madera en forma de A, el núcleo rectangular de la casa ha sido concebido para actividades “permanentes”, como la cocina. Adyacentes a este núcleo, los triángulos más pequeños y los romboides brindan lugares para el almacenamiento y el descanso, al tiempo que también brindan estabilidad adicional a la estructura general.

El interior se caracteriza por el uso de paneles OSB que se han utilizado como un acabado mínimo. La fachada orientada al norte se compone de una gran ventana, que proporciona luz natural y ofrece vistas a la ciudad de Quito. En la fachada sur, sin embargo, se ha implementado vidrio esmerilado para proporcionar privacidad de cara a los vecinos. Las elevaciones restantes están revestidas con paneles de acero en un esfuerzo por evitar la luz solar directa desde el este y el oeste.

La casa se compone de 3 módulos creados por 4 marcos estructurales. Considerando la estructura de madera y la subestructura para fijar los paneles de acero del revestimiento, los arquitectos crearon un vacío de aislamiento de 12 cm, que se rellena con fibra de coco como material aislante. Se emplean cimientos de acero para sujetar el edificio a la losa del techo existente.

Si bien es posible construir el proyecto en parcelas urbanas o rurales sin construcciones existentes, los arquitectos imaginan que esta tipología se acomodaría muy bien en azoteas infrautilizadas y en edificios donde se puede conectar a las redes de agua, residuos y eléctricas existentes.

De esta manera, la ”Casa Parásito” propone una solución para la densificación de la ciudad en una escala muy pequeña, con un mínimo de inversión económica y uso de recursos, además de contribuir a la conservación del patrimonio arquitectónico local.