”Engarce” es la nueva propuesta objetual del diseñador chileno Raúl Hernández Tralma para su proyecto de artesanía contemporánea Trufquén. Se trata de una colaboración con el ceramista José Domingo Prado que nace por una necesidad de experimentar una nueva propuesta objetual relacionada a la mezcla de materilidades lograda por Trufquén: vidrio soplado a boca y greda. La exploración supone el reemplazo provisorio de los métodos de producción de los alfareros de la localidad de Pomaire, para abordar el encuentro de materiales desde una nueva manera de hacer.

”Quise invitar a José Domingo Prado con el fin de aprovechar sus conocimientos como artista, para que en conjunto, pudiésemos generar una nueva concepción del objeto como tal. A diferencia de lo antes realizado en Trufquén, José, con su conocimiento y sensibilidad artística, propuso crear una cerámica diametralmente diferente a lo que venía haciendo. Lo primero que cambió fue equilibrar la participación de los materiales, ya que en la primera etapa de Trufquén se utilizó la greda como un contenedor del Cristal, lo que de cierta manera lo ocultaba.” dijo Raúl Hernández Tralma.

”Engarce” representa una evolución del proyecto Trufquén y ha permitido generar una familia de piezas mucho más escultóricas, apreciables como un objeto de arte, las cuales tienen una morfología completamente orgánica, ya que el cristal fluye y se desborda libre y deliberadamente en relación a la pieza contenedora, teniendo solo algunos puntos de contacto con esta.

Sin tener la restricción contenedora de la arcilla, el vidrio acá es impulsado completamente por la fuerza de gravedad y el soplido del artesano, generando así piezas mucho más homogéneas, llenas de siluetas, y puntos de interés, realzando los brillos y translucidez de las mismas.

”El trabajo de José y el conocimiento previo del proceso productivo tanto de alfarería como de soplado de cristal, han permitido reafirmar esta propuesta de cohesión de materialidades, oficios, técnicas y conocimientos de manufactura artesanal, lo que me deja feliz y conforme por el resultado, pero principalmente por la posibilidad que me da de trabajar con artistas creadores como José Domingo Prado.” agregó Raúl Hernández Tralma.

”La colaboración es, en el fondo, la continuidad de lo que Raúl venia haciendo en los últimos 2 años. Yo entré acá como un elemento de variable. Las piezas son producto de las conversaciones que tuvimos, de lo que él y yo imaginábamos que podría ser. Las cosas fueron evolucionado porque Raúl ya tenia la experiencia previa y conoce los tecnicismos del proceso del soplado de cristal, y con eso yo pude también hacer un proceso personal creativo.

Hubieron cosas que salieron de los dos, como el color final de la greda, y cosas que no sabíamos como iban a terminar, por ejemplo; como iba a tomar la forma el vidrio en las piezas porque en esas partes siempre hay un porcentaje de incertidumbre, y eso creo que es lo mas bonito y lo más sorprendente del proceso. La colaboración es el resultado de eso, de las conversaciones, y experiencia de Raúl acumulada con Trufquén, versus mi experiencia y trabajo con la arcilla.” contó José Domingo Prado.