A principios de la década de los 40, Charles y Ray Eames comenzaron a estudiar la idea de una carcasa de asiento moldeada en una sola pieza que se adaptara a la forma del cuerpo humano.
Utilizando la tecnología que ellos mismos habían desarrollado para el moldeado tridimensional de la madera contrachapada, los Eames crearon las sillas del Plywood Group, que se presentó en 1945. En 1948 participaron en el concurso internacional ”Low Cost Furniture Design”, organizado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, con una silla basada en una carcasa de acero estampado. Su diseño ganó el segundo premio. Sin embargo, esta versión de metal también resultó ser demasiado complicada y costosa para la fabricación en serie.

La búsqueda de materiales alternativos les llevó a utilizar resina de poliéster reforzada con fibra de vidrio, un material que hasta ese momento había sido utilizado fundamentalmente por el ejército, por ejemplo para los radomos de los aviones. Los Eames aceptaron y aprovecharon al máximo sus ventajas: moldeabilidad, rigidez y excelentes propiedades para la fabricación industrial. Este material, que nunca antes se había utilizado en la industria del mueble, les permitió desarrollar carcasas de asiento que podían fabricarse en serie. Había nacido la Fiberglass Chair. Realizada en una sola pieza, esta carcasa de líneas orgánicas se convirtió en una admiradísima innovación en un momento en el que las sillas estaban formadas principalmente por un asiento y un respaldo. También presentaba otras ventajas: la fibra de vidrio era agradable al tacto y la carcasa, perfectamente moldeada, ofrecía un extraordinario confort.

Charles y Ray Eames

Originalmente pensadas como muebles asequibles, de producción en serie, adecuados para el hogar, la oficina, salas de conferencias, cafeterías, auditorios y estadios, así como para muchos otros
lugares, las sillas de fibra de vidrio fueron quedándose atrás ante los avances técnicos y la aparición de materiales más baratos. Esto hizo que Vitra dejara de fabricar las carcasas de fibra de vidrio a principios de la década de los 90, aunque unos diez años más tarde volvió a lanzar las sillas en una versión de polipropileno.

”En 2019 Vitra presenta de nuevo las Fiberglass Chairs de Charles y Ray Eames. Fabricadas con un nuevo método y disponibles en seis de los colores originales —gris piel de elefante, pergamino, verde espuma de mar, pardo natural, rojo anaranjado y azul marino— las carcasas de fibra de vidrio ofrecen un animado aspecto visual, muy apreciado hoy en día. La fibra de vidrio debe su encanto a su superficie irregular, que casi parece un material natural gracias a las fibras claramente visibles.”, explica Eckart Maise, Chief Design Officer de Vitra. Las nuevas Eames Fiberglass Side Chairs pueden combinarse con una base de cuatro patas de madera o con la base ”Eiffel Tower”.

Las Eames Fiberglass Chairs están disponibles como adición a las Eames Plastic Chairs con carcasa de polipropileno. Juntos, ambos grupos forman una amplia familia con la que se consiguen infinitas variaciones de los diseños clásicos de los Eames: hay una versión para cada gusto y finalidad.

”La forma de la Eames Fiberglass Chair era la expresión culminante de los 11 años que Charles y Ray dedicaron a estudiar intensivamente tres materiales fundamentales: madera, alambre y, por
supuesto, plástico. Fue la expresión definitiva de su idea de diseñar lo mejor, para más gente y por menos. La silla se hizo inmensamente popular enseguida, llevando un nuevo tipo de belleza a la vida de muchas personas. Para mí, demuestra la genialidad del proceso de diseño, porque es una silla moderna de un material moderno y, sin embargo, la forma parece casi inevitable, como si llevara toda la vida entre nosotros.”, explica Eames Demetrios, nieto de Charles Eames.

Charles y Ray desarrollaron varias bases de sorprendente diseño que podían combinarse libremente con las carcasas, como la Eiffel Tower, formada por barras de acero soldadas, o la base de madera con refuerzos metálicos. Esta combinación de carcasas revolucionarias y bases innovadoras dio a la silla los rasgos icónicos que aún la hacen reconocible hoy en día.

Charles y Ray concedieron mucha importancia al uso de los colores ya que, hasta ese momento, solo se había utilizado fibra de vidrio incolora. Ray Eames, en particular, tenía una sensibilidad
extraordinaria para el color y una vez dijo: ”Nunca he dejado de pintar. Solo he cambiado de paleta”. Ambos pasaron muchos días en la fábrica mezclando tonos para conseguir un sinnúmero de
prototipos en su esfuerzo por crear colores que realzaran la forma orgánica de ambas carcasas — con y sin reposabrazos— en una gama de colores coordinados. Los primeros colores desarrollados
por los Eames fueron el greige (una mezcla de gris y beige), el gris piel de elefante (al que Charles se refería cuando dijo ”Lo que realmente estoy buscando es un color negro con sensibilidad”) y el tono pergamino transparente. El verde espuma de mar, el amarillo y el rojo les siguieron poco después, en los primeros días de producción.

La Fiberglass Chair se lanzó al mercado en 1950; en ese momento era un nuevo tipo de mueble que, con el paso del tiempo, se ha generalizado: una silla multifuncional cuya carcasa puede combinarse con distintas bases para diferentes propósitos. A la vista de su enorme popularidad, pronto se amplió la gama de bases y colores. Fabricadas por Vitra para Europa y Oriente Medio desde 1957, durante la década siguiente las Fiberglass Chairs se convirtieron en un ”clásico del diseño”.