Hace siete años, Mateo y Erica Hogan recorrieron el terreno donde emplazarían uno de los canopy más elaborados de Costa Rica bordeando el torrentoso Río Bellavista. Es de aquella naturaleza que recibe su nombre, Finca Bellavista, cuya edificación surge de un largo proceso donde la viabilidad de la construcción es posible. El concepto del trabajo con la naturaleza no sólo se queda en el ámbito turístico, sino que además crea un sistema comunitario autosustentable construido sobre los árboles. De esta manera, el equilibrio entre construcción y entorno se da plenamente en una superficie verde que en sus inicios abarcaba tan sólo 25 hectáreas, alcanzando ya 240 hectáreas aproximadamente. La edificación y la arquitectura se convierten, entonces, en los principales medios para la difusión de la cultura sustentable.

fincabellevista-sustainable-treehouse-community-designboom06

Finca Bellavista, 2006. Iniciativa sustentable de Mateo y Erica Hogan, Costa Rica.

fincabellevista-sustainable-treehouse-community-designboom09

Finca Bellavista, 2006. Iniciativa sustentable de Mateo y Erica Hogan, Costa Rica.

fincabellevista-sustainable-treehouse-community-designboom08

Finca Bellavista, 2006. Iniciativa sustentable de Mateo y Erica Hogan, Costa Rica.

La conexión del canopy se da mediante tirolinas y puentes colgantes que determinan nuevas conexiones y recorridos. El equipo de administración reside y trabaja en el núcleo del canopy, mientras que los trashumantes residentes pueden alojar en diversos departamentos que gozan de hermosas y paradisíacas vistas del bosque. La Finca forma parte de una resolución turística nacional de hoteles sin fines de lucro -cuyo objetivo es dar lugar a diversos parque aventura- y que conserva intacto uno de los pocos bosques vírgenes del país, a pesar de que la ciudad más cercana se encuentra a tan sólo 2.5 kilómetros. El complejo cuenta con un comedor, salas de estar al aire libre, huerto, sauna, área de fogata y un jardín para eventos; un gran conjunto que sigue creciendo, construyendo diversas casas sobre los árboles que la convierten en la primera comunidad del mundo planificada desde la sustentabilidad. En este sentido, la vida de los residentes está determinada por la convivencia ambiental y cada uno recibe un “biodigestor” que nutre de energía eléctrica y calefacción a la vivienda gracias al procesamiento de residuos naturales. El sistema se complementa mediante estrategias pasivas de ventilación cruzada e iluminación natural, haciendo que el diseño cobre un importante rol de sustentabilidad elemental. La naturaleza vive, florece y revienta a cada instante alrededor de la viviendas, generando un estilo de vida de profundo compromiso con el suelo que sus habitantes pisan todos los días. Cuando la invasión humana se reduce al mínimo, la participación responsable se vuelve un hecho inherente; la arquitectura y la construcción de nuestros días acarrean un quiebre de esa relación orgánica, pero es mediante proyectos como estos donde cobra sentido y nos demuestra que somos realmente capaces de cuidar el mundo.

fincabellevista-sustainable-treehouse-community-designboom14

Finca Bellavista, 2006. Iniciativa sustentable de Mateo y Erica Hogan, Costa Rica.

fincabellevista-sustainable-treehouse-community-designboom13

Finca Bellavista, 2006. Iniciativa sustentable de Mateo y Erica Hogan, Costa Rica.

fincabellevista-sustainable-treehouse-community-designboom15

Finca Bellavista, 2006. Iniciativa sustentable de Mateo y Erica Hogan, Costa Rica.

fincabellevista-sustainable-treehouse-community-designboom12

Finca Bellavista, 2006. Iniciativa sustentable de Mateo y Erica Hogan, Costa Rica.

Más imágenes y experiencias en el siguiente video: