El estudio estadounidense GRT Architects ha renovado esta casa de mediados de siglo XX diseñada por una de las primeras arquitectas que se graduó del programa de arquitectura de la Universidad de Columbia. La arquitecta también resultó ser la abuela del cliente.

”Nuestro trabajo fue guiado por el deseo de acentuar lo que encontramos y complementarlo cuando sea necesario.” dijo GRT Architects.

Situada en lo alto de la orilla este del río Hudson, en el Estado de Nueva York, la casa tiene un diseño claro y racional que destaca las vistas y la conexión con el mundo natural del exterior. Dos vigas de 31 metros de largo corren a lo largo de la casa, definiendo un eje este-oeste visible desde cada habitación.

Azulejos de terracota de seis pulgadas cubren todo el piso. Las opciones de color y material se guiaron por la fuerza del diseño original. Mirando hacia el sur hasta el puente Tappan Zee y el horizonte de Manhattan, el campo de visión natural está lejos y es brillante.

Se pintaron todas las paredes y ventanas de un negro mate, los cielos blancos y las vigas principales se dejaron sin tratar. Los nuevos espacios debían ser reconocibles como tales, pero se articulaban en un lenguaje familiar. La cocina, el desayunador, la biblioteca y el bar fueron momentos en los que los colores y los materiales cambian, pero de manera sutil.

A lo largo de la renovación, GRT Architects buscó reforzar el carácter poco pretencioso y honesto de la construcción, teniendo en cuenta lo que la arquitecta original apreciaba hace sesenta años: ”la arquitectura aquí es una armadura silenciosa para enmarcar vistas en todo el Hudson.”