Ceuta, enclave español en el territorio marroquí en la frontera entre Europa y África, es el teatro de un comercio atípico. Zona libre de impuestos, lleva todos los días a millones de marroquíes del norte del país a realizar un trabajo precario: transportar mercancías de una parte de la frontera a la otra. Aquí, los trabajadores en la frontera han adaptado sus procesos y métodos para llevar a cabo su trabajo.

El proyecto de grado del estudiante Ismaël Rifaï, ”Frontera como productor de diseño”, regresa a estas numerosas adaptaciones, para superar las legislaciones y ofrece considerar a este territorio como una parte de la línea de producción. A través de una colección de objetos en torno al carro, pieza central en el transporte de mercancías, el proyecto interroga y destaca cómo una frontera puede convertirse en un vector de creatividad y producir diseño.

”Aunque existen muchas investigaciones sobre la complejidad de la frontera, muy pocas de ellas exploran cómo se realiza este comercio y se materializan en las técnicas utilizadas para cruzar la frontera.” dice el joven diseñador graduado de la Design Academy Eindhoven.

El proyecto se centra particularmente en cómo los objetos que transitan llevan rastros materiales del contexto más amplio en el que se intercambian, la frontera. Basándose en el concepto de ”la frontera como productora de diseño”, este proyecto se basa en los diferentes actores involucrados en esta ”fábrica’ informal”. Así, los diseños de una mesa, una silla, una lámpara y una manta representan la apariencia cambiante de un objeto enfrentado con el borde.

“Estos objetos producidos en la frontera reflejan la relación política, histórica y económica entre Marruecos y España” agrega Ismaël Rifaï.