¿Qué sucede con todos restos de café molido después de haber disfrutado de un Espresso, un Cappuccino o un Americano? ¿No hay forma de reutilizar este bien y recurso natural? Si la respuesta es ”si”, ¿qué se necesita para preservarlo para siempre? Estas fueron las interrogantes que mantuvieron al diseñador alemán de productos, Julian Lechner, despierto por las noches durante sus estudios en Italia.

Después de 3 años de experimentar con esta fascinante materia prima, mantener discusiones con expertos y científicos y un sinfín de intentos, sus ideas finalmente dieron frutos: de café reciclado y materias primas renovables nació un nuevo emprendimiento y material, el ”Kaffeeform”, una nueva fórmula que permite crear nuevos y completos productos.

El primer producto ejemplar y obvio para demostrar el potencial del nuevo material es la taza de café: en 2015 se lanzó la primera taza de expreso. Ahora, en 2016, se agregó la copa Cappuccino más grande a la familia Kaffeeform. Todas las tazas, para expresso y cappuccino tienen apariencia de madera marmolada oscura, olor a café, son muy livianas, son lavables, duraderas, y se pueden usar una y otra vez.

Para producir el material, Julian Lechner recolecta primero las sobras de los cafés locales en Berlín. Luego las combina con pegamentos naturales y partículas de madera de fuentes sostenibles para producir un líquido que se puede moldear por inyección para crear las tazas reutilizables.

Julian Lechner

”Como el consumo mundial de café está creciendo constantemente, los descartes de café estarán disponibles en masa. Kaffeeform utiliza estos recursos desperdiciados, para crear una alternativa sostenible y ecológica a los productos basados ​​en aceites minerales.” dice Julian Lechner.

El proyecto Kaffeeform fue ganador del premio de diseño de producto Red Dot 2018 por su impacto social e innovador sistema de recuperación de descartes naturales.