Para algunos podrá parecer un tabú, pero para la diseñadora danesa Kathrine Barbro Bendixen el hecho de utilizar intestinos de vacas para crear lámparas e instalaciones lumínicas, representa un ejercicio de reutilización de descartes que, en la industria de los alimentos, se tiran a la basura por tonelada día a día. Para transformar los intestinos en lámparas, Kathrine los limpia y los infla, creando tubos translúcidos que naturalmente giran alrededor de un dispositivo de iluminación LED. Sus composiciones de múltiples capas crean efectos de iluminación inusuales y llaman la atención sobre los detalles naturales de un material orgánico.

Kathrine Barbro Bendixen comenzó a experimentar con los intestinos mientras estudiaba en en la Design Academy Eindhoven, en Holanda. Después de usar intestinos de cerdo para hacer salchichas para su familia en Navidad, comenzó a pensar en otros usos para el material.

“Me fascinó de inmediato. Es un material muy sorprendente, tanto estética como funcionalmente. Cuando está mojado, el intestino es muy suave, indefinible e inmanejable. Tan pronto como el agua fluye, se pueden ver las proporciones, la elasticidad y la pureza de los intestinos.” dijo Kathrine Barbro Bendixen.

A través de su investigación, la diseñadora descubrió que los intestinos se descartan en gran medida como un producto de desecho en la industria alimentaria. Incluso los fabricantes de salchichas tienden a optar por tripas artificiales. Sin embargo, el producto natural tiene una serie de propiedades que ofrecen potencial en la fabricación. Por ejemplo, es resistente al agua, pero también transpirable.

“Los inuit usaban los intestinos de las focas para hacer anoraks, porque el exterior del material es resistente al agua y el interior es transpirable. Otro ejemplo es el material GoreTex que también está inspirado en los intestinos”. explicó Kathrine Barbro Bendixen.

La diseñadora obtiene sus intestinos de un proveedor en Dinamarca. Llegan limpios, pero ella lleva a cabo una serie de procesos adicionales para asegurarse de que estén completamente desinfectados. Una vez preparados, los intestinos se inflan como globos. Se rizan naturalmente mientras ella los cuelga alrededor de una fuente de luz.

Inicialmente, los tubos retorcidos son suaves y pueden formarse, pero después de unas pocas horas de secado se vuelven más firmes. Se dejan sin recubrimiento, lo que les permite “respirar” de forma natural.

“Debido a que el material es orgánico y natural, y rara vez se usa, he tenido que aprender haciendo. Tuve que descubrir cómo reaccionan y se mueven los intestinos en diferentes circunstancias. Ha sido, y sigue siendo, el proceso más divertido y frustrante en mi experiencia profesional. Cuando explotan los intestinos, se mueven, respiran, cambian con la temperatura, la humedad y la luz, por lo que son increíblemente difíciles de entender, pero esa también es su belleza”. finalizó la joven diseñadora.

Kathrine Barbro Bendixen