Una barra de 4,20 metros de una única pata central volada en dos sentidos permite probar los productos de ”Kekomo”, un local de 60 metros cuadrados renovado por Pablo Muñoz Payá en el centro de Elda, España. Se trata de un espacio en el que poder comprar comida preparada, donde la innovación en la variedad de platos con influencia japonesa y la elaboración basada en las técnicas tradicionales son los puntos más fuertes de su servicio.

El local abre fachada por la Calle Pi y Margall de Elda, y en ella encontramos un revestimiento de un azulejo con una estética muy artesanal que combina varios modelos en un gris grafito. La fachada neutra y oscura trata de no robar protagonismo al interior cálido, y así potenciar la forma icónica de sección a dos aguas que se extruye desde el interior hasta la línea de fachada.

El exterior se muestra lo más limpio posible, sin ningún perfil de carpintería visto, resolviendo e integrando todos los aspectos técnicos del cerramiento exterior: la puerta de entrada, los vidrios fijos y la persiana de cierre de seguridad.

El diseño se enriquece con un carácter estético oriental por el tipo de comida que se sirve. Se creó un espacio renovado dentro del local, mediante una piel de madera que moldea el interior proporcionando esa forma seccional de cubierta a dos aguas. En lo que respecta a los materiales, se sigue una línea de diseño con revestimientos naturales de mármol blanco de Carrara y madera de roble. A través de estos acabados, y de forma muy sencilla, se viste de elegancia el espacio expresando una gran honestidad hacia los materiales naturales.

Tanto en fachada, como en el fondo del local, la vitrina expositora y la barra se reviste de este mármol blanco colocado en libro para organizar de forma geométrica las elegantes vetas que le caracterizan. Se usa la madera de roble para crear una atmósfera acogedora y cálida añadiendo puntos verdes con plantas dispuestas en jardineras que crean un acercamiento a la naturaleza.

Como pavimento, se utilizó gres porcelánico con un acabado neutro gris suave que soporta un alto tránsito. Su acabado lappato aporta mayor reflejo y luminosidad al interior, y su neutralidad hace que sea la calidez de la madera y la vistosidad del mármol la que se pronuncie.

En el lateral izquierdo encontramos unos muebles empotrados lacados en gris antracita que nos exponen productos gourmet. Estos se encuentran iluminados directamente con focos de carril electrificado que ofrecen una gran flexibilidad en la iluminación, nos permiten dirigir luz puntal hacia los expositores y tener una iluminación global en techo, pudiendo en cualquier momento desplazarlos y tener una nueva combinación de luz.

La pata y la base de la mesa volada se forran de espejo para buscar una sensación de ligereza. La pared que envuelve la barra integra unas plantas en jardineras que son bañadas por la luz de una claraboya simulada, que corta la simetría del techo interior y crea un espacio natural lleno de vida y calma.

La zona de paso entre el área de trabajo y la zona al público se ha resuelto de forma de zig-zag mediante unos tabiques que crean un bloqueo visual hacia el interior, permitiendo a los empleados entrar y salir del obrador sin tener que abrir puertas.

Con este proyecto se intenta conseguir la creación de un establecimiento innovador en su diseño y en sus productos ofrecidos, mediante la renovación completa de imagen. El espacio se ha planteado como un lugar cómodo, envolvente y acogedor, cercano al cliente y al mismo tiempo, de alta profesionalidad y sofisticación.