Debido a los avances en la tecnología, nuestro entorno construido está cambiando rápidamente, sin embargo, la forma en que nuestras casas han sido diseñadas no ha cambiado mucho en las últimas décadas. La mayoría de los espacios domésticos todavía se dividen en un esquema similar de recintos que atienden actividades específicas como dormir, cocinar, bañarse, etc.

En esta disposición, los espacios han encontrado diferentes transformaciones adaptables a nuestros cambiantes estilos de vida. Así, el dormitorio se ha convertido en la oficina, la mesa de comedor no es exclusiva para las comidas y la sala de estar ha adquirido cualidades de dormitorio.

En este escenario de transformaciones e hibridación de las funciones la arquitecta guatemalteca, Alejandra Calderón, presenta ”La Liberación de la Cocina”, un proyecto de grado del Máster en Arquitectura Interior y Diseño de Retail por el Piet Zwart Institute de Holanda que desafía las convenciones y cuestiona el cómo habitamos los espacios domésticos, cuando los patrones de vida están cambiando tan rápido.

Al desafiar el esquema tradicional de la cocina equipada y proponer un nuevo modelo, pueden surgir formas alternativas de experimentar el espacio doméstico: una experiencia culinaria fluida, flexible y fragmentada. Es un nuevo modelo de vida para el habitante moderno.

El proyecto incluye una plataforma en línea donde los planos están disponibles para todos. Al ser un proyecto de código abierto permite no sólo una fácil implementación del diseño, sino también la introducción de nuevos espacios vacíos como una oportunidad para obtener ganancias o para compartir el espacio.

”Los espacios domésticos están siendo ocupados por una nueva generación de habitantes con constantes cambios en los patrones de vida que obligan un cambio de uso. Como concluye Aureli y Tattara (2015): ”El paisaje doméstico actual se caracteriza por una creciente brecha entre, por un lado, los habitantes temporales, los jóvenes estudiantes, los trabajadores autónomos y los padres solteros que producen nuevas formas de convivencia y, por otro, los clichés tranquilizadores y a menudo célebres de la vida familiar tradicional.” dice Alejandra Calderón.