VolverHabitar la hacienda donde creció, es lo que determina esta intervención. El cliente heredó un establo y escogió este espacio para convertirlo en su última vivienda. En la arquitectura para animales, no hay decoración. Las vacas no tienen caprichos estéticos. Sumado al abandono, el establo cumple con lo mínimo: no caerse. El bajo presupuesto y la urgencia de habitarlo son parte vital del proyecto. Se utiliza la vieja y conocida fórmula del que no tiene más remedio: trabajar con lo que hay a la mano.

Imagen cortesía de AL BORDE © AL BORDE

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EL SENTIDO COMÚN, NO ES TAN COMÚN
Las limitaciones obligan a ser rigurosos. Donde hay un problema se aplica una solución: parchar.
Sin desarmar la estructura de cubierta, retocar las piezas que aún sirven, reemplazar lo que no está en buen estado y volver a armar, toma mucho tiempo, se hace. Se añade a lo existente parches.

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Picar la pared para pasar las instalaciones eléctricas y de agua, colocar tuberías y sellar la pared, imposible: todo queda visto.
La cubierta mal-cubre e impermeabilizar todo y volver a entejar, no. Donde hubo teja ahora hay una lámina asfáltica que se apoya en la subestructura original.
La cercanía de la tierra y la lluvia hacen que el espacio sea húmedo. Alejamos el agua de la casa con un ducto perimetral y prolongamos los aleros. La teja en mal estado se utiliza como grava en el ducto perimetral y la teja en buen estado se utiliza para los aleros.

Croquis cortesía de AL BORDE

El interior es obscuro. Hacer ventanas más grandes significa rehacer dinteles y desechar marcos y vidrios originales. Además el clima es frio, la casa está ubicada a 3300 metros sobre el nivel del mar. Si la cubierta resuelve calor y luz, se matan dos pájaros de un tiro: tragaluces.
Se necesita completar los límites de las habitaciones y los vanos principales. No se puede cargar más peso a las paredes originales: se necesita un material ligero. Además debe ser lo más rápido y barata posible: duelas de madera.
El cliente tiene embodegado piezas sanitarias y puertas, las re-utilizamos.
Listo, que bonito Frankenstein.

Imagen cortesía de AL BORDE © AL BORDE

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MENTIR DE VERDAD
Los materiales necesitan protegerse del uso y del tiempo. En un inicio, se vieron envueltos en la figura del buen arquitecto contemporáneo; cada material es lo que es, pero no se tenía tiempo, ni dinero. El esfuerzo que representa adecuar cada material con el único objetivo de deleitar la vista y así salvar un discurso estético, convierte al proyecto más en una escenografía que en una intervención elemental de reciclaje y rehabilitación. Crisis. De pronto mentir es la actitud más honesta: pintar todo.
Se elige el color pensando en que se está en el campo. Se hicieron pruebas pisando las paredes para encontrar el color que camufle mejor el uso, se hizo un estudio de la cromática del polvo y de las manchas inevitables de humedad en zonas lluviosas. El resultado: color sucio.

Imagen cortesía de AL BORDE  © Francisco Suárez (derecha) © AL BORDE (izquierda)

Imagen cortesía de AL BORDE © Francisco Suárez (derecha) | © AL BORDE (izquierda)

La pintura funciona en todo menos en el piso. En el piso debía tener otras características: además de sellar el material, debe resistir el uso que demanda su función. En conclusión: si era pintura, debía ser una mucho más cara; no aplica. La mejor opción, baldosas de cemento. Buen precio y resuelve todos los espacios de la casa: se ve bien cuando está limpio y se ve bien cuando está sucio.

EL FIN
Todo lo que preocupa en el interior, no es un problema en el exterior. Porque el polvo que se desprende de los materiales por el paso del tiempo o por el uso, afuera es irrelevante. Afuera el establo siempre fue habitable: afuera no se hizo nada.

Imagen cortesía de AL BORDE © Francisco Suárez

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Imagen cortesía de AL BORDE © Karina Barragán (izquierda) | © AL BORDE (derecha)

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Imagen cortesía de AL BORDE © Francisco Suárez

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FICHA TÉCNICA

AL BORDE: David Barragán, Pascual Gangotena, Marialuisa Borja y Esteban Benavides
Director de proyecto: Mateo Naranjo
Localización: Mocha, Tungurahua, Ecuador
Ingeniería Estructural: Patricio Cevallos
Constructor: Miguel Ramos
Diseño: 2012
Construcción: 2012
Superficie de intervención: 113 m2
Créditos Fotográficos: Francisco Suarez, Karina Barragán y AL BORDE